Inicio YucatánMérida, una isla térmica: factores y opciones para contrarrestar el calor

Mérida, una isla térmica: factores y opciones para contrarrestar el calor

por YT
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Desde hace varios años, las temperaturas extremas se han convertido en una constante en Mérida.

El año pasado, el 9 de mayo se alcanzó un récord histórico de 43.7 grados, superando los registros anteriores de 43.5 grados en mayo de 2009 y 43.6 grados en abril de 2015, según datos del Observatorio Meteorológico de Mérida de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

El meteorólogo Juan Antonio Palma Solís advierte que este fenómeno podría parecer parte de la variabilidad natural del clima; sin embargo, se exacerba por el crecimiento urbano descontrolado y la pérdida progresiva de vegetación en la capital yucateca.

De acuerdo con el experto, Mérida aceleradamente “se está transformando en una auténtica isla de calor urbana”, una condición que se caracteriza por el incremento sostenido de las temperaturas en zonas urbanizadas en comparación con su periferia.

“La ciudad ha crecido tanto que el observatorio meteorológico, que antes estaba prácticamente en las afueras, hoy ya está rodeado por el concreto urbano. Esto influye directamente en las mediciones térmicas actuales”, explicó.

Una isla de calor, de acuerdo con el experto, ocurre cuando la temperatura en zonas urbanas densamente construidas es considerablemente mayor que en las áreas rurales circundantes.

Yucatán, bajo un domo térmico

La distribución del calor suele ser concéntrica, como si se tratara de un domo térmico que cubre a la ciudad. Este efecto se debe a la sustitución de vegetación por superficies que absorben y retienen calor, como el asfalto, el cemento y los techos de edificios.

“La diferencia térmica entre una zona urbanizada y una arbolada puede llegar a ser de varios grados centígrados. Esto no solo implica incomodidad, sino riesgos a la salud de los habitantes”, advierte Palma Solís.

El crecimiento urbano desordenado de fraccionamientos y desarrollos inmobiliarios en Mérida ha intensificado esta situación. Zonas y partes de la ciudad que gozaban de abundante vegetación han experimentado una transformación drástica del paisaje, sus extensas áreas verdes reemplazadas por calles, banquetas y viviendas sin planificación ecológica, señala.

“Esta pérdida de cobertura natural ha traído consecuencias inmediatas: calor extremo durante el día y noches en las que la temperatura no desciende lo suficiente para ofrecer descanso térmico.

“La vegetación juega un papel clave en la regulación térmica. Los árboles no solo proporcionan sombra, sino que enfrían el ambiente al reducir la absorción de calor en la superficie y liberar humedad.

Almacenamiento térmico

“El concreto y el asfalto almacenan energía térmica durante el día y la liberan lentamente por la noche. Por eso, mientras en la periferia se puede sentir una baja en la temperatura al anochecer, en la ciudad el calor persiste hasta altas horas”, explica.

El meteorólogo señala que reforestar y rehabilitar áreas verdes con plantas y pasto es una de las formas más eficaces para mitigar los efectos de la isla de calor. Además, llama a tomar decisiones de urbanización equilibradas.

“Es natural que una ciudad crezca y se desarrolle económicamente, pero esto debe hacerse de manera ordenada, considerando siempre el impacto ambiental. Si no se toman medidas, Mérida podría enfrentar temperaturas aún más extremas en los próximos años, con consecuencias serias para la salud de sus habitantes”.

La instalación de nuevas estaciones meteorológicas distribuidas en diferentes zonas de la ciudad ha confirmado que en sectores altamente urbanizados se han registrado temperaturas de hasta 45 grados en lo que va del año.

Esto evidencia que el calor se intensifica en áreas con menor cobertura vegetal. Ya está aquí

“Es un problema que ya está aquí. No es algo que va a pasar en el futuro lejano. Es visible, medible y afecta directamente la calidad de vida”, apunta. “Pero tiene solución, podemos empezar con acciones como sembrar un árbol, cuidar las áreas verdes, y exigir desarrollos urbanos sostenibles”.

La Ciudad Blanca enfrenta un reto climático y ambiental urgente: devolverle espacio a la naturaleza para sobrevivir al calor. “El futuro térmico de Mérida no está sellado, aún hay tiempo para enfriar su destino”, dice.

Una alternativa sostenible para mitigar el efecto de isla de calor en Mérida es la implementación de techos verdes en edificaciones urbanas. Estas cubiertas vegetales no solo reducen la temperatura superficial de los edificios entre 16 y 22 grados en comparación con techos convencionales, sino que también contribuyen a disminuir la temperatura ambiente de la ciudad hasta en 2.7 grados.

Techos verdes, una opción

Además, los techos verdes mejoran la eficiencia energética al proporcionar aislamiento natural, reduciendo la necesidad de aire acondicionado.

La vegetación en estas estructuras también ayuda a absorber el agua de lluvia, mitigando el riesgo de inundaciones urbanas. Incorporar techos verdes en la planificación urbana de Mérida podría ser una estrategia eficaz para contrarrestar el calentamiento urbano y promover un entorno más saludable y sostenible, tal como dice la doctora Sofía Fregoso Lomas, profesora investigadora quien presentó el libro “Techos Verdes para Mérida: Bases para su diseño y construcción”, desarrollado en colaboración con la Unidad de Desarrollo Sustentable del Ayuntamiento de Mérida, como informamos en agosto pasado.

Nota original aquí

Fuente: Diario de Yucatán

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