Actualmente, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes trabaja en más de 1,500 kilómetros de vías federales, con un avance del 80% en tareas como bacheo, desmonte y limpieza, con el objetivo de cerrar el año con una red vial en condiciones óptimas.
“El programa Bachetón está en su fase final y ya nos encontramos en la planeación presupuestal del año entrante. Esperamos recibir, entre finales de 2025 y comienzos de 2026, un tren de pavimentación que permitirá realizar trabajos más eficientes y modernos”, señaló el funcionario.
Entre las obras de mayor prioridad destaca el distribuidor vial de Conkal, proyectado desde 2019 debido al elevado número de accidentes en la zona. Su construcción requerirá una inversión de 130 millones de pesos. Mientras tanto, se han instalado reductores de velocidad y se ha intensificado la vigilancia mediante operativos coordinados con la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública.
En cuanto a la infraestructura en desarrollo, aún quedan pendientes 24 kilómetros de la carretera Mérida–Chetumal, así como el inicio del ensanchamiento de acotamientos en la vía hacia Celestún, proyecto que por su envergadura se realizará por etapas y requerirá un presupuesto considerable.
También se gestiona la reactivación de permisos para comenzar la carretera Tizimín–Río Lagartos. “Ya enviamos a la Ciudad de México la cartera de proyectos con prioridad en el distribuidor de Conkal, la modernización de la Mérida–Chetumal y la ampliación hacia Celestún. Nuestra expectativa es contar con los recursos en 2026 para avanzar con estas iniciativas”, detalló Pimentel Miranda.
Durante este año, la SICT ha destinado cerca de 200 millones de pesos para el mantenimiento de la red federal en Yucatán. El funcionario se mostró optimista al afirmar que no se prevén recortes presupuestales para el próximo año, e incluso confía en que se asignen mayores recursos.
Uno de los tramos más afectados por las lluvias recientes es la Mérida–Tizimín, donde han surgido hundimientos que posteriormente generan baches. Para repararlos, se está utilizando mezcla asfáltica en caliente en zonas cercanas a plantas y mezcla fría en puntos más remotos.
Además, se está considerando el uso de tecnología de pavimentación con caucho reciclado, ya aplicada con éxito en un tramo de cinco kilómetros de la carretera Mérida–Cancún, mejorando la resistencia del pavimento.
En materia de seguridad vial, la dependencia ha presentado un plan para reemplazar señalética dañada por fenómenos naturales en 2021. También se evalúa la posible incorporación de señalización ambiental en zonas costeras, aunque este punto se analizará junto con el gobierno estatal debido a que muchos de esos caminos son de jurisdicción local.
Finalmente, Pimentel Miranda subrayó que, aunque se han implementado medidas provisionales para reducir accidentes, las soluciones de fondo requieren financiamiento federal para ejecutar proyectos integrales y de largo plazo.
“Ya mandamos nuestra carta a Santa, como solemos decir de manera informal. Esperamos que en 2026 podamos concretar estos proyectos que son cruciales para mejorar la conectividad y la seguridad vial en Yucatán”, concluyó.
Redacción: Yucatánalamano.