Más allá de la cifra, lo que inquieta a las autoridades y a las comunidades es la intensidad que podrían alcanzar estos fenómenos entre octubre y marzo, periodo crítico en el que los “nortes” suelen alterar por completo la vida en la región costera: paralizan actividades pesqueras, dañan embarcaciones y elevan los riesgos para quienes habitan cerca del mar.
Una temporada con potencial de impacto
Según el pronóstico oficial, se espera el siguiente comportamiento: cinco frentes fríos en octubre, seis en noviembre, siete en diciembre, seis en enero, cinco en febrero, seis en marzo, cinco en abril y tres en mayo. El total, cercano al promedio histórico (50 entre 1991 y 2020), es menos preocupante que la fuerza con la que se anticipa que algunos sistemas impacten.
Y es que la historia reciente ha dejado claro el nivel de afectación que pueden causar: en 2017, un frente frío hundió más de diez embarcaciones en Progreso; en 2022, las condiciones marítimas impidieron la pesca de pulpo durante semanas, y en 2023, otro evento provocó apagones y suspendió la navegación en amplias zonas del litoral.
Comunidades en alerta
Para los pescadores y habitantes de la costa, un frente frío no representa simplemente un cambio de temperatura. Se trata de un fenómeno capaz de traer consigo oleaje elevado, lluvias intensas y vientos peligrosos, lo que detiene actividades productivas y pone en riesgo tanto a personas como a infraestructura.
Transportistas, operadores turísticos y comunidades situadas en zonas bajas también deben prepararse ante posibles inundaciones derivadas de la combinación de marejadas y lluvias prolongadas.
Medidas preventivas, una prioridad
Armando Caballero Vázquez, titular de la Capitanía Regional de Puerto de Progreso, hizo un llamado urgente a las cooperativas pesqueras, capitanes de puerto y autoridades locales para que mantengan una vigilancia constante del clima y refuercen sus protocolos de seguridad.
Entre las recomendaciones clave están: asegurar las embarcaciones, proteger los puntos de atraque, resguardar instalaciones sensibles y tener definidos los refugios temporales. Estas acciones, subraya Caballero, ya no son opcionales, sino esenciales.
El mar cambia
Hasta el cierre de septiembre ya se habían registrado tres frentes fríos, y se espera que en octubre se sumen al menos dos más, dando inicio a un periodo invernal que podría ser particularmente complicado.
En el contexto actual de cambio climático, los patrones meteorológicos son cada vez menos predecibles, lo que convierte a estos frentes fríos en un factor de riesgo mayor. Ya no son solo un asunto de navegación, sino un recordatorio de la vulnerabilidad creciente del litoral yucateco.
Redacción: Yucatánalamano.