Según explicó Enrique Sánchez Sánchez, presidente de Canainpesca y Exportamar, la industria local participa activamente en el Fishery Improvement Project (FIP), un programa que impulsa la mejora continua en las pesquerías y la protección de los ecosistemas marinos.
“Contar con una certificación internacional daría un valor agregado al pulpo yucateco, al demostrar que su producción es responsable y sustentable”, destacó el dirigente.
Certificación con enfoque técnico
El proceso, que se centra exclusivamente en el pulpo maya, incluye estudios científicos y revisiones técnicas que analizan sus métodos de captura, trazabilidad y manejo. Esta especie, emblemática de las costas del estado y una de las más abundantes junto al pulpo americano, es la primera en someterse a evaluación formal. En la región se han identificado hasta seis variedades de pulpo, pero el objetivo inicial es certificar al maya como producto distintivo de Yucatán bajo estándares internacionales.
Proceso en desarrollo
La iniciativa presenta actualmente un avance estimado de entre 30 y 40 por ciento, y podría concluir el próximo año. Una vez obtenida, la certificación permitirá garantizar la procedencia y calidad del producto, incrementando su valor comercial y facilitando el acceso a nuevos mercados de exportación.
Sánchez recordó que México ya ha tenido experiencias exitosas en certificaciones similares con especies como el atún y el camarón, además de avances en la merluza del Pacífico. De concretarse, el pulpo yucateco sería el primero en su tipo en alcanzar una acreditación de este nivel, un logro significativo para la pesca regional.
Temporada productiva
La temporada de captura actual avanza con resultados positivos: hasta la fecha se han registrado más de 18 mil toneladas, lo que representa aproximadamente el 63% de la meta prevista para el ciclo que concluye en diciembre.
La pesca de pulpo constituye uno de los pilares económicos de la costa yucateca, generando sustento para más de 16 mil personas, entre pescadores, empleados administrativos y trabajadores de plantas procesadoras. Desde las faenas artesanales con jimba hasta el envasado y exportación, esta actividad mantiene viva una tradición profundamente enraizada en comunidades como Progreso, Sisal y Celestún.
Un producto con futuro
La certificación busca no sólo elevar el prestigio del pulpo yucateco, sino también consolidar un modelo de manejo responsable que asegure la permanencia de la especie y el bienestar de las comunidades pesqueras. Si el proceso culmina con éxito, Yucatán podría posicionarse como referente mundial en la producción sostenible de pulpo, combinando tradición, innovación y responsabilidad ambiental.
Redacción: Yucatánalamano.