Sin embargo, tras el color y el aroma de la tradición, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran un rostro menos festivo: las principales causas de muerte en el estado siguen siendo las enfermedades del corazón y la diabetes.
Durante la última década, más de 180 mil yucatecos han fallecido, una cifra que refleja no sólo estadísticas, sino historias truncas y ausencias que habitan en cada familia. Los padecimientos crónicos no transmisibles —como los problemas cardíacos, la diabetes mellitus y los cánceres— continúan encabezando las causas de mortalidad en la entidad, en concordancia con la tendencia nacional.
Las cifras detrás del altar
El informe Estadísticas Vitales 2024, publicado por el Inegi en septiembre de 2025, señala que Yucatán registró 19 mil 784 defunciones durante 2024, ligeramente por debajo de las 20 mil 112 reportadas un año antes.
Aunque los niveles de mortalidad comienzan a estabilizarse tras el impacto del COVID-19, el peso de las enfermedades crónicas sigue marcando el destino de miles de yucatecos.
Las enfermedades del corazón se mantienen como la causa más frecuente, con 4 mil 590 muertes, seguidas de la diabetes mellitus con 3 mil 870 y los tumores malignos (mama, próstata y colon, principalmente), con 2 mil 130 casos.
El patrón persiste desde hace más de diez años, pero los especialistas advierten un cambio inquietante: cada vez más diagnósticos y muertes ocurren a edades tempranas, vinculados al sedentarismo, la alimentación poco saludable y la falta de detección oportuna.
Después del COVID, el regreso de lo crónico
En 2021, la pandemia elevó las cifras de mortalidad a niveles históricos en Yucatán. Tres años después, el COVID-19 ha descendido al octavo lugar entre las principales causas de muerte, con aproximadamente 420 fallecimientos en 2024, lejos de los más de 3 mil 500 registrados en 2021.
“Ahora enfrentamos las consecuencias del virus: pacientes con secuelas cardíacas, metabólicas o respiratorias”, comentó un médico del Hospital General Agustín O’Horán.
Pero la disminución de casos de COVID-19 no implicó una mejora general. Las enfermedades cardiovasculares y metabólicas retomaron fuerza, sumando casi la mitad de los decesos en el estado.
Suicidios y violencia: heridas que persisten
Más allá de las enfermedades, el suicidio continúa siendo un problema grave en la entidad. En 2024, el Inegi documentó 271 muertes autoinfligidas, lo que mantiene a Yucatán entre los primeros lugares nacionales en este indicador.
Los municipios más afectados son Mérida, Kanasín y Valladolid, con una concentración marcada entre hombres jóvenes de 20 a 39 años.
A ello se agregan muertes por accidentes de tránsito (480) y homicidios (350), que, aunque representan un porcentaje menor, dejan una huella profunda en las comunidades.
Un estado que envejece… y enferma
El 70% de las defunciones registradas en 2024 correspondieron a personas mayores de 60 años.
Con una esperanza de vida de 76 años, Yucatán se ubica por debajo del promedio nacional. Sin embargo, más que la duración de la vida, preocupa su calidad: los padecimientos crónicos están afectando a personas en plena edad productiva.
“Contamos con más hospitales, pero no necesariamente con más salud”, apuntó un epidemiólogo de los Servicios de Salud de Yucatán. “La prevención sigue siendo la gran deuda”.
Cuando la muerte también tiene género
Las diferencias entre hombres y mujeres son notables.
Los hombres fallecen con mayor frecuencia por causas violentas o accidentales, mientras que las mujeres mueren principalmente por enfermedades crónicas, como la diabetes o el cáncer de mama y cervicouterino.
De las 19 mil 784 muertes registradas en 2024, 10 mil 472 fueron hombres y 9 mil 312 mujeres.
El dato refleja un contraste claro: la violencia y los accidentes siguen teniendo rostro masculino, mientras que los padecimientos prolongados afectan más a las mujeres.
Los nombres detrás de las cifras
Las estadísticas del Inegi ofrecen una radiografía fría, pero detrás de ellas hay historias:
El abuelo que murió de un infarto sin atención médica, la mujer que no logró vencer el cáncer, el joven que perdió la batalla contra su mente, la madre que desconocía que padecía diabetes.
En cada altar de Día de Muertos hay una historia que las cifras no alcanzan a contar.
Yucatán honra este año a 19 mil ausentes, mientras la esperanza se deposita en la salud de los que permanecen.
Redacción: Yucatánalamano.