Inicio YucatánSoledad y pérdidas colocan a adultos mayores en riesgo de depresión durante fin de año

Soledad y pérdidas colocan a adultos mayores en riesgo de depresión durante fin de año

Aunque las fiestas decembrinas suelen asociarse con convivencia, alegría y celebraciones, para muchas personas adultas mayores este periodo representa un momento de especial vulnerabilidad emocional.

por Luis Carmona
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La soledad, el recuerdo de seres queridos ausentes y los procesos de duelo pueden detonar estados depresivos que afectan de manera silenciosa su bienestar físico y mental.

La doctora Patricia Gilí López, psicoterapeuta especializada en salud mental y expresidenta del Colegio de Psicólogos del Estado de Yucatán, explicó que esta etapa del año concentra diversos factores de riesgo para la salud emocional de las personas mayores.

Desde la psicología del envejecimiento y la psicogerontología, señaló, se ha documentado que durante las fiestas se intensifican emociones complejas relacionadas con la pérdida, el sentimiento de finitud y los cambios en las rutinas, elementos clave para la estabilidad emocional en la vejez.

Entre los principales detonantes se encuentran la soledad, el duelo por la ausencia de la pareja, amistades o incluso de roles que antes daban sentido a la vida diaria. A ello se suma la expectativa social de que la Navidad debe vivirse con alegría y unión familiar, lo que puede generar un contraste doloroso para quienes atraviesan estas fechas con vínculos frágiles o en aislamiento.

La especialista añadió que otros factores como la reducción de redes de apoyo, las limitaciones físicas, las enfermedades crónicas y, en algunos casos, las dificultades económicas, pueden agravar los síntomas depresivos durante esta temporada.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Gilí López advirtió que la depresión en adultos mayores no siempre se manifiesta de manera evidente. En muchos casos adopta una forma discreta que puede pasar desapercibida para la familia.

Algunas señales de alerta incluyen el aislamiento social, la pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras, alteraciones en el sueño o el apetito, cansancio constante, llanto frecuente, irritabilidad y expresiones reiteradas de desesperanza o de sentirse una carga para los demás.

También es común que el malestar emocional se exprese a través de molestias físicas persistentes sin una causa médica clara. Cuando estos síntomas se prolongan por varios días o semanas y afectan la vida cotidiana, la especialista enfatizó la importancia de no normalizarlos y de buscar atención profesional.

Tristeza pasajera y depresión no son lo mismo

La psicoterapeuta explicó que sentir tristeza en estas fechas es una reacción humana comprensible, ya que suelen despertar recuerdos y ausencias. Sin embargo, la diferencia principal radica en la duración e intensidad del malestar.

Mientras la tristeza suele ser temporal y no impide que la persona continúe con sus actividades, la depresión es más profunda, persistente y afecta áreas fundamentales como el sueño, la energía, la motivación y la forma en que la persona se percibe a sí misma y a su futuro.

“Por eso es fundamental no minimizar lo que vive una persona mayor y saber distinguir entre una emoción pasajera y un problema que requiere atención”, subrayó.

Acompañar también es cuidar

Finalmente, la especialista hizo un llamado a las familias y a la sociedad a no considerar la depresión como parte natural del envejecimiento. Recalcó que el vínculo humano es uno de los factores protectores más importantes.

No siempre se trata de grandes celebraciones, dijo, sino de gestos sencillos: una llamada, una visita, escuchar con empatía y validar emociones. Estar atentos, preguntar cómo se sienten realmente y buscar apoyo profesional cuando sea necesario puede marcar una diferencia significativa.

“En estas fechas, muchas personas adultas mayores no necesitan regalos ni luces, sino sentirse vistas, escuchadas y acompañadas emocionalmente”, concluyó.

Redacción: Yucatánalamano.

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