La presidenta de la Unión de Cooperativas Pesqueras de la zona Centro, Ana María Salazar Frías, explicó que durante estos meses especies como carito, róbalo, sierra, cojinuda y boquinete tendrán mayor presencia en las zonas costeras, lo que representa una alternativa para los hombres de mar. Añadió que la temporada de Cuaresma suele incrementar el consumo de pescado, lo que abre una ventana para obtener recursos que ayuden a sostener a las familias del sector.
Señaló que los pescadores ya se preparan con equipo básico como cordeles, plomos y anzuelos para salir a la captura de estas especies, cuyos precios rondan entre 50 y 60 pesos por kilogramo en el caso de los ejemplares de menor valor comercial, y entre 90 y 120 pesos para especies como el boquinete y el róbalo. Indicó que estos costos muestran un ligero incremento en comparación con años anteriores, lo que genera expectativas moderadas de estabilidad económica durante la veda.
Pescadores como Ángel Cano, Miguel Pech y Jorge Cua coincidieron en que los próximos meses serán particularmente difíciles, ya que varias de las principales pesquerías coinciden en su periodo de descanso biológico. A la suspensión del mero se suma la del pulpo y, posteriormente, la de la langosta, lo que reduce de forma significativa los ingresos de las familias que dependen de estas actividades.
A pesar del panorama adverso, el sector pesquero mantiene la esperanza de superar este periodo, como ha ocurrido en años anteriores, y confía en una mejoría a partir de abril, cuando concluya la veda del mero y se reactive una de las principales actividades económicas del litoral yucateco.
Redacción: Yucatánalamano.