Datos recientes de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025 (Encodat) muestran que, si bien el estado se mantiene por debajo de la media nacional, la proporción de personas que consumen alcohol sigue siendo considerable.
Según el estudio, 46.9% de las y los yucatecos de 12 a 65 años declaró haber ingerido alcohol durante el último año, cifra ligeramente inferior al promedio nacional, que alcanza el 49.1%. Sin embargo, el análisis por sexo revela una marcada diferencia: seis de cada diez hombres (61.3%) reportaron consumo reciente, frente a 34.6% de las mujeres.
La disparidad se amplía al observar el consumo excesivo, entendido como la ingesta de grandes cantidades en una sola ocasión. En la entidad, 11.6% de la población reconoció este tipo de consumo al menos una vez al mes. Entre los hombres, el porcentaje asciende a 22.8%, mientras que en las mujeres apenas llega al 1.8%. A escala nacional, este indicador se sitúa en 13.9%.
En los últimos 30 días, 18.3% de la población yucateca reportó haber tenido episodios de consumo excesivo, nuevamente por debajo del promedio del país (21.5%). No obstante, el patrón se concentra mayoritariamente en los hombres, con 32.1%, frente a 6.5% en mujeres.
Respecto a la dependencia al alcohol, la Encodat señala que 2.2% de la población del estado presenta esta condición, cifra menor a la media nacional de 2.9%. Aun así, la afectación es desigual: 3.9% de los hombres muestra dependencia, contra 0.7% de las mujeres.
Otro aspecto relevante es la edad de inicio, que en Yucatán se sitúa en 17.4 años en promedio, lo que confirma que el contacto con el alcohol ocurre desde etapas tempranas. Expertos advierten que comenzar a beber en la adolescencia incrementa la probabilidad de desarrollar hábitos de consumo problemáticos o dependencia en la adultez.
En el plano regional, el sureste del país —integrado por Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán— registra niveles de consumo menores al promedio nacional, con una prevalencia de 40.2% en el consumo reciente. Estas diferencias reflejan factores sociales y culturales propios de la región, aunque no eliminan los riesgos asociados al consumo excesivo.
Redacción: Yucatánalamano.