Con estos nuevos casos, suman ya 26 familias que permanecen sin respuestas desde 2025 y lo que va del presente año.
Aunque la entidad no registra cifras comparables con las de otros estados del país, el impacto social y emocional para los familiares es profundo. Cada reporte representa una historia interrumpida y un proceso de búsqueda que, en algunos casos, se prolonga durante meses.
Balance de 2025: pendientes sin resolver
Información de la Comisión Nacional de Búsqueda señala que durante 2025 se contabilizaron 48 personas desaparecidas o no localizadas en Yucatán. Al cierre del año, 18 continuaban sin ser encontradas.
Si bien el número es menor frente a otras regiones del país, las estadísticas evidencian que el fenómeno no es ajeno al estado y que aún existen casos abiertos que siguen en investigación.
Nuevas desapariciones en 2026
Entre enero y la primera quincena de febrero de 2026 se activaron diversas alertas y protocolos de búsqueda. En Mérida fue reportada la desaparición de Yaret Michel Pantí, de 32 años, cuyo caso derivó en la activación del Protocolo Alba semanas después.
También se emitieron alertas para localizar a adolescentes como Guadalupe Victoria Bahena Díaz, de 15 años; María Edith Correa Olán, de 14; y Nicolás Daniel Díaz Román, de 16, este último desaparecido durante las celebraciones de Carnaval.
Otros reportes incluyeron tanto a menores como a adultos mayores. Algunos casos lograron resolverse mediante operativos coordinados, mientras que otros continúan bajo investigación. El más reciente corresponde a una menor de 14 años vista por última vez en Kanasín a mediados de febrero, cuya Alerta Amber fue activada el mismo día del reporte.
Casos que siguen abiertos
A lo largo de 2025 también se registraron desapariciones que aún no han sido esclarecidas. Entre ellas destaca la de una mujer de 86 años en Mérida, vista por última vez cuando se dirigía a una consulta médica. Su familia mantiene activa la búsqueda.
En municipios del interior del estado también se reportaron casos de adultos mayores y jóvenes cuya ausencia generó movilizaciones comunitarias. Algunos fueron localizados sin vida, mientras que en registros oficiales todavía figuran como no localizados.
Retrasos y desafíos institucionales
Uno de los señalamientos recurrentes en estos procesos es el tiempo que puede transcurrir entre la desaparición y la activación formal de una ficha de búsqueda. En ciertos casos, la denuncia ante el Ministerio Público se presenta semanas o incluso meses después de la última vez que se tuvo contacto con la persona, lo que retrasa la difusión oficial.
Además, especialistas han advertido que los registros pueden presentar desfases entre bases de datos estatales y federales, lo que complica la sistematización de información.
A nivel nacional, organismos de derechos humanos y colectivos de familiares han insistido en la necesidad de fortalecer los mecanismos de búsqueda, garantizar expedientes completos y mejorar la coordinación interinstitucional.
Si bien Yucatán mantiene cifras más bajas que otras entidades, los datos históricos muestran que la problemática se ha acumulado durante décadas. Detrás de cada número hay familias que continúan esperando noticias y autoridades que enfrentan el reto de ofrecer resultados claros y oportunos.
Redacción: Yucatánalamano.