La dependencia explicó que cuando un ejemplar es liberado fuera de su hábitat puede representar un riesgo para las especies locales, ya que entra en competencia por recursos como alimento o territorio. Esta situación puede alterar las cadenas alimenticias y modificar los ciclos biológicos que mantienen el equilibrio ecológico.
En un estado como Yucatán, donde existe una gran variedad de especies distribuidas en selvas, manglares y zonas costeras, la reintegración adecuada de los animales rescatados es un paso fundamental para mantener la estabilidad de los ecosistemas.
Entre las especies que con mayor frecuencia son rescatadas por autoridades ambientales en la entidad se encuentran el venado cola blanca, el mono araña, el pecarí de collar, el pavo ocelado, así como iguanas, cocodrilos de pantano y diferentes tipos de aves rapaces y de selva.
Rescates y procesos de rehabilitación
La Profepa indicó que muchos de estos ejemplares llegan a manos de las autoridades tras denuncias ciudadanas o aseguramientos derivados del tráfico ilegal de fauna. Después de su rescate, los animales son trasladados a Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) o a centros especializados donde reciben atención veterinaria y pasan por procesos de recuperación antes de determinar si pueden regresar a su ambiente natural.
En Yucatán existen cerca de 40 UMAs distribuidas en 27 municipios. En estos espacios se desarrollan programas de investigación, manejo y conservación que permiten evaluar el estado de los animales y definir si su liberación es viable sin afectar el entorno.
Además, la institución impulsa campañas de concientización dirigidas a la población para fomentar una convivencia responsable con la fauna que habita cerca de zonas urbanas. Especies como mapaches, tlacuaches o coatíes suelen adaptarse a estos entornos y cumplen funciones ecológicas relevantes, como la dispersión de semillas o el control natural de plagas.
Llamado a evitar liberaciones por cuenta propia
Las autoridades también hicieron un llamado a la ciudadanía para evitar liberar animales silvestres sin asesoría profesional. Realizar esta acción sin una evaluación previa puede provocar daños al ecosistema e incluso constituir una infracción ambiental.
En caso de encontrar un ejemplar de fauna silvestre, se recomienda reportarlo a las autoridades para que personal capacitado determine el procedimiento adecuado. En situaciones urgentes se puede solicitar apoyo a través del 911, desde donde se canaliza la atención con unidades de rescate, como bomberos, que pueden encargarse del traslado de animales pequeños —por ejemplo serpientes, aves o pequeños mamíferos— hacia una UMA o con especialistas.
Cuando se trata de especies de mayor tamaño o que puedan representar un riesgo, personal de la Profepa acude al lugar para asegurar al animal, realizar una evaluación y definir si puede ser liberado de inmediato en su hábitat o si requiere permanecer en observación antes de su reintegración.
Redacción: Yucatánalamano.