Inicio YucatánAlertan por sequía en Yucatán: 19% del estado presenta afectaciones y crece el riesgo de incendios

Alertan por sequía en Yucatán: 19% del estado presenta afectaciones y crece el riesgo de incendios

Aunque a primera vista la situación hídrica en Yucatán parece estable, los indicadores recientes muestran señales de alerta que no deben pasarse por alto.

por Luis Carmona
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De acuerdo con el monitoreo más reciente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el 81% del territorio estatal no presenta afectaciones por sequía. Sin embargo, el 19% restante ya experimenta distintos niveles de escasez: 6.4% se encuentra en condición anormalmente seca, 5.6% en sequía moderada y 6.5% en sequía severa. A pesar de que aún no se reportan niveles críticos en la mayor parte del estado, especialistas advierten que el panorama puede deteriorarse en poco tiempo.

Municipios como Kopomá, Maxcanú, Kinchil y Maní ya registran estrés hídrico, mientras que en la zona oriente la situación es más delicada debido a la combinación de baja precipitación, suelos secos y vegetación deteriorada.

Un riesgo que va más allá de la falta de agua

El problema no se limita únicamente a la escasez de lluvias. Las condiciones actuales abren la puerta a otro fenómeno: los incendios forestales.

La Conagua prevé que durante marzo y abril podrían presentarse lluvias ligeramente superiores al promedio; sin embargo, advierte que el periodo más complicado iniciaría en mayo, cuando se esperan temperaturas más altas y menor precipitación.

Actualmente, municipios como Tizimín, Río Lagartos y San Felipe ya figuran en la categoría de sequía extrema, de acuerdo con el Monitor de Sequía en México. A esto se suma la proximidad de la canícula, etapa caracterizada por calor intenso y una disminución temporal de lluvias, que suele presentarse entre junio y agosto.

Condiciones propicias para el fuego

Especialistas coinciden en que la combinación de altas temperaturas, vegetación seca y ausencia de lluvias crea un escenario ideal para la propagación de incendios.

Durante la temporada de estiaje —que en la región se extiende de noviembre a abril— el suelo pierde humedad y aumenta la susceptibilidad al fuego. En estas condiciones, cualquier descuido puede detonar un incendio de gran magnitud.

En lo que va de 2026, ya se ha observado un incremento en focos de calor a nivel nacional, tendencia de la que Yucatán no está exento.

Antecedentes que preocupan

Si bien el inicio de este año no presenta los niveles más severos, los antecedentes recientes reflejan la magnitud del problema. En 2024 se registraron más de 8 mil incendios forestales en el país, afectando alrededor de 1.5 millones de hectáreas. En 2023, los siniestros también superaron los 7 mil, con impactos importantes en diversas regiones.

En la Península de Yucatán, estos eventos han afectado de forma recurrente selvas bajas, áreas protegidas y zonas de transición, muchas veces por causas humanas.

Quemas agrícolas fuera de control, fogatas mal apagadas y colillas de cigarro encendidas siguen siendo detonantes frecuentes.

Prácticas tradicionales bajo riesgo

En zonas rurales, el uso del fuego como herramienta agrícola continúa siendo común. Aunque forma parte de prácticas tradicionales, en contextos de sequía representa un riesgo elevado.

Sin supervisión adecuada, una quema puede salirse de control en cuestión de minutos. Por ello, autoridades han insistido en evitar estas actividades durante la temporada crítica, aunque reconocen que el reto también implica ofrecer alternativas viables a las comunidades.

Calor extremo y entorno vulnerable

Las altas temperaturas agravan la situación. En Yucatán, el termómetro puede superar los 40 grados Celsius durante la temporada más calurosa, lo que acelera la deshidratación del suelo y la vegetación. Los vientos, además, facilitan la rápida propagación del fuego.

El resultado es un entorno altamente inflamable, donde cualquier error puede tener consecuencias graves.

Prevención como medida clave

Frente a este panorama, autoridades reiteran que la mejor estrategia es la prevención. Evitar quemas no controladas, no tirar colillas de cigarro, abstenerse de encender fogatas en zonas forestales y reportar cualquier conato de incendio son acciones fundamentales.

La detección oportuna puede marcar la diferencia entre un incidente menor y un desastre ambiental.

El monitoreo constante de la sequía permite anticipar riesgos, pero la respuesta sigue dependiendo en gran medida del comportamiento humano.

Un escenario delicado

Hoy, Yucatán no enfrenta una crisis generalizada de sequía, pero las condiciones actuales muestran un equilibrio frágil.

El dato de que la mayoría del territorio no presenta afectaciones es positivo. Sin embargo, el avance gradual de la sequía en otras zonas funciona como advertencia.

Porque más allá de la situación actual, el verdadero riesgo está en lo que estas condiciones pueden desencadenar en los próximos meses.

Redacción: Yucatánalamano.

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