La situación del suministro de agua potable en Ciudad Caucel evidencia una problemática estructural que, lejos de resolverse de fondo, continúa siendo atendida con medidas reactivas. El director de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay), Francisco Torres Rivas, reconoció que la infraestructura en la zona “está al límite”, lo que implica que ya no es posible sostener el crecimiento urbano sin una intervención técnica integral.
Aunque el funcionario aseguró que actualmente hay servicio y presión de agua, admitió que las fallas recientes derivaron de equipos dañados que tardaron entre dos y tres días en ser reparados. Sin embargo, minimizó el impacto al señalar que la situación ha sido “politizada”, pese a que los propios habitantes han denunciado intermitencias constantes.
Más allá de los incidentes técnicos, Torres Rivas expuso un problema de fondo: la planeación original de los fraccionamientos ha sido rebasada.
“Cuando se diseñó Ciudad Caucel no se contemplaba el uso comercial, ahora proliferan negocios como autolavados, plantas purificadoras y restaurantes, actividades que elevan considerablemente el consumo de agua”, explicó
A esto se suma un fenómeno de sobreocupación habitacional. De acuerdo con el titular de la Japay, viviendas proyectadas para tres o cuatro personas hoy albergan hasta 15 habitantes, debido a ampliaciones improvisadas ante el alto costo de la renta. Esta situación ha incrementado la demanda hídrica muy por encima de lo originalmente calculado, llevando al sistema “al límite de su capacidad”.
Pese a este diagnóstico, las soluciones planteadas siguen siendo parciales. El funcionario informó que se analiza la rehabilitación de un pozo abandonado desde 2020, afectado en su momento por el incremento del nivel freático tras inundaciones. De lograrse su reactivación, podría aportar hasta 25 litros por segundo, lo que ayudaría a mitigar la presión en la red, aunque sin garantizar una solución definitiva.
Torres Rivas también reconoció que el crecimiento acelerado de Mérida ha superado la capacidad de respuesta institucional.
“Nos ha rebasado el rendimiento”, admitió, al tiempo que no descartó la posibilidad de nuevos cortes de agua en temporada de alta demanda. “Es una realidad, puede ser”, expresó.
En este contexto, el llamado de la autoridad se centra en la corresponsabilidad ciudadana, exhortando a las familias a almacenar agua como medida preventiva ante posibles fallas o interrupciones del servicio. No obstante, esta recomendación deja entrever la falta de certeza en el abasto continuo, trasladando parte de la responsabilidad a los usuarios.
La problemática en Ciudad Caucel no es un caso aislado. Según el propio director, existen otras zonas con condiciones similares, donde la combinación de crecimiento urbano desordenado, cambios en el uso de suelo y limitaciones en infraestructura hidráulica están generando un escenario cada vez más complejo.
Mientras las autoridades reconocen el problema y plantean soluciones temporales, la realidad apunta a una necesidad urgente de planeación urbana efectiva, inversión en infraestructura y estrategias sostenibles que eviten que el acceso al agua potable se convierta en una crisis mayor en Yucatán.
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Fuente: Novedades Yucatán/José Salazar