La historia no ha terminado para Yoel Romero. Lo que comenzó como una polémica derrota en el evento IBA Bare Knuckle 3 en Rusia, ahora amenaza con convertirse en uno de los escándalos más sonados del año en los deportes de combate.
Tras caer por decisión unánime ante Vagab Vagabov, en un combate donde buena parte del público y los analistas vieron ganador al cubano, la controversia ha escalado a niveles mayores.
La actuación de Romero, marcada por momentos clave —incluyendo una acción en el tercer asalto que muchos interpretaron como caída—, dejó serias dudas sobre el veredicto final.
Ahora entra en escena la International Boxing Association, que estaría evaluando lo sucedido sobre el ring.
Según diversas reacciones posteriores al combate, no se descarta que el organismo tome medidas, incluyendo la posible anulación del resultado, algo poco común pero no imposible en escenarios de alta controversia.
Las reacciones no se han hecho esperar. Desde fanáticos hasta especialistas y peleadores, el consenso parece inclinarse hacia una misma dirección: Romero hizo lo suficiente para ganar.
Incluso dentro del propio recinto, las señales fueron evidentes, con abucheos del público y cuestionamientos abiertos a la decisión de los jueces.
Más allá del fallo oficial, el desempeño del “Soldado de Dios” vuelve a reforzar una verdad que el tiempo no ha logrado borrar: su capacidad para competir al más alto nivel, incluso en un formato tan exigente como el bare knuckle, sigue intacta.
La pregunta ahora no es solo quién ganó aquella noche en San Petersburgo, sino qué hará el deporte con una decisión que ha quedado bajo sospecha.
¿Se hará justicia o quedará como otra mancha en el historial reciente del boxeo a mano limpia? La última palabra, por ahora, la tiene la IBA… y el caso sigue abierto.
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Fuente: El Nuevo Herald