Inicio YucatánTrabajo doméstico en Yucatán: más de 46 mil personas en condiciones desiguales y sin prestaciones

Trabajo doméstico en Yucatán: más de 46 mil personas en condiciones desiguales y sin prestaciones

Antes de que amanezca, cuando la mayoría de la ciudad aún duerme, María ya está en pie. Desde una comisaría de Mérida inicia su rutina diaria: prepara algo de comida, camina hacia el transporte público y emprende un trayecto que puede superar la hora para llegar a su lugar de trabajo.

por Luis Carmona
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Labora en una vivienda al norte de la ciudad, donde realiza actividades como limpieza, lavado, planchado y, en ocasiones, el cuidado de menores. Su historia refleja la realidad de miles de personas que sostienen el funcionamiento cotidiano de muchos hogares, pero cuyo trabajo suele pasar desapercibido.

En Yucatán, más de 46 mil personas se dedican al trabajo doméstico remunerado, según estimaciones basadas en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este sector abarca tareas esenciales como la preparación de alimentos, limpieza del hogar y el cuidado de personas, aunque gran parte se desarrolla en condiciones informales.

Un sector mayoritariamente femenino

El perfil de este trabajo es claro: cerca del 83 por ciento de quienes lo realizan son mujeres. Muchas provienen de comunidades rurales o zonas periféricas, donde las opciones laborales son limitadas, por lo que el empleo en casas particulares se convierte en una de las pocas alternativas disponibles.

Sin embargo, históricamente estas labores han sido vistas como una “ayuda” más que como un empleo formal, lo que ha derivado en la ausencia de contratos, prestaciones y seguridad social para una gran parte de las trabajadoras.

Avances limitados en seguridad social

En años recientes se han implementado medidas para mejorar estas condiciones. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) puso en marcha un esquema que permite registrar a trabajadoras del hogar, brindándoles acceso a servicios médicos y otras prestaciones.

Para 2025, en Yucatán había poco más de 2,400 personas afiliadas a este programa. No obstante, la cifra es baja frente al total del sector: menos del seis por ciento cuenta con cobertura de seguridad social.

A nivel nacional, la situación no es muy distinta, lo que evidencia los retos pendientes en materia de formalización laboral.

Diferencias salariales

Las desigualdades también se reflejan en los ingresos. Aunque los hombres representan una minoría en este ámbito, suelen percibir salarios más altos. En promedio, las mujeres ganan alrededor de 562 pesos diarios, mientras que los hombres pueden acercarse a los 798 pesos, una diferencia superior al 30 por ciento.

Esto se debe, en parte, a la distribución de tareas: los hombres suelen desempeñar labores como mantenimiento o jardinería, que tienden a ser mejor remuneradas que las actividades domésticas tradicionales.

El impacto del transporte y la fragmentación del trabajo

El traslado representa otro desafío importante. Muchas trabajadoras utilizan más de un medio de transporte para llegar a sus empleos, lo que implica gastos diarios que reducen su ingreso efectivo.

Además, no es raro que trabajen en varios hogares. Algunas laboran en uno solo, pero muchas dividen su jornada entre dos o más domicilios, lo que dificulta el acceso a derechos laborales formales.

Un sector vulnerable

Detrás de las cifras hay historias de vida marcadas por la dedicación y, en muchos casos, la incertidumbre. Algunas personas pasan años trabajando para una misma familia, pero al enfrentar problemas de salud o edad avanzada, pueden quedarse sin empleo ni protección.

Incluso hay casos de personas mayores de 65 años que continúan en esta actividad por necesidad económica.

La pandemia de COVID-19 dejó en evidencia esta vulnerabilidad, ya que muchas trabajadoras perdieron su empleo sin recibir compensación.

Un reconocimiento legal aún en proceso

En 2019, México reformó la Ley Federal del Trabajo para reconocer plenamente los derechos de las trabajadoras del hogar, incluyendo contrato, prestaciones, vacaciones y acceso a seguridad social.

A pesar de ello, llevar estos derechos a la práctica diaria sigue siendo un desafío.

Mientras tanto, miles de mujeres continúan saliendo de sus casas antes del amanecer para cumplir con jornadas que sostienen la vida cotidiana de otras familias. Su labor, aunque esencial, sigue siendo en gran medida invisible, pese al esfuerzo y la dignidad que implica cada día de trabajo.

Redacción: Yucatánalamano.

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