Ante un debilitamiento sostenido de la solidez fiscal que se aceleró en 2024 y que se espera persista hacia delante, Moody’s Ratings recortó a “Baa3”, desde “Baa2”, la calificación de México y modificó la perspectiva de “negativa” a “estable”.
Es la tercera vez que la agencia recorta la nota soberana en años recientes. La primera fue en abril de 2020, cuando la pasó de “A3” a “Baa1”. Luego, en julio de 2022 la rebajó a “Baa2”. En noviembre de 2024 pasó la perspectiva de “estable” a “negativa” y con su último ajuste la dejó a un grado del nivel especulativo.
Justificó esta acción ante el gasto rígido que se ha observado, una base de ingresos reducida y el apoyo continuo a Petróleos Mexicanos (Pemex) que limitan la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento. Incluso, refirió que la posición fiscal se ha debilitado en relación con países con calificación “Baa”.
“A pesar de los esfuerzos por reducir el déficit fiscal, otras prioridades políticas como la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo, han debilitado los pilares y la eficacia de la política fiscal, contribuyendo a déficits mayores y a un deterioro más rápido de los indicadores de deuda de lo previsto”, precisó.
La agencia explicó que la actual calificación reconoce un equilibrio de factores: la fortaleza económica, acceso preferencial al mercado estadounidense, iniciativas públicas para fomentar la inversión, pero el crecimiento se ve limitado por la alta informalidad, la inseguridad y los cuellos de botella en infraestructura relacionada con la energía y agua.
De hecho, redujo a menos de 1.0 por ciento su perspectiva de crecimiento del PIB real para este año y apenas crecerá 1.3 por ciento en 2027. En el largo plazo espera que logre el 2.0 por ciento.
En tanto, aclaró que la perspectiva estable refleja la expectativa de que un mayor debilitamiento de la capacidad fiscal será gradual y se verá compensado por la estabilidad macroeconómica, aunque el apoyo a Pemex seguirá limitando la consolidación fiscal.
Piden cuidar grado de inversión en México
Carlos López Jones, director de Tendencias Económicas y Financieras, apuntó que el movimiento de Moody’s era esperado; sin embargo, instó a que se atiendan las recomendaciones de la agencia para no perder el grado de inversión.
“Nos están dando un plazo de 18 meses. Quieren conocer cómo va a ser el gasto en 2027, en 2028. Y si para finales del próximo año México no cambia, nos van a poner en perspectiva negativa y ahí sí podríamos tener problemas”, señaló a El Financiero Bloomberg.
Tanto Moody’s como Fitch Ratings, que tiene la calificación de México en “BBB-”, con perspectiva estable, evalúan al país apenas un escalón por arriba del nivel especulativo. S&P Global Ratings recientemente confirmó su calificación en moneda extranjera en “BBB”, pero cambió la perspectiva a “negativa”.
Analistas de Banamex anticiparon la rebaja en la calificación y remarcaron que si México no logra acelerar el crecimiento de forma sostenible y realizar una consolidación fiscal exitosa, que incluya las finanzas de Pemex y CFE, en el mediano plazo podría perder el grado de inversión.
En Banorte resaltaron que las tres grandes agencias han actualizado sus expectativas sobre la deuda soberana en los últimos meses, prevaleciendo un sesgo de mayor cautela en todas ellas.
Hacienda descarta más cambios en la calificación crediticia de México
La Secretaría de Hacienda confió en que Moody’s Ratings no bajará más la calificación crediticia de México durante los próximos 18 meses y descartó nuevos recortes al destacar la solidez del marco macroeconómico del país, así como el tamaño, diversificación y resiliencia de la economía mexicana frente a choques externos.
Refirió que Moody’s destacó el historial de conducción prudente de las políticas monetaria y macroeconómica frente a choques externos. “Señaló que México mantiene vulnerabilidades externas acotadas, sin desequilibrios macroeconómicos significativos ni señales de estrés financiero en el sector privado o en la balanza de pagos”.
La dependencia resaltó que el esquema de objetivos de inflación y la autonomía del Banco de México (Banxico) continúan siendo elementos clave para mantener ancladas las expectativas inflacionarias y preservar la estabilidad financiera.
Añadió que las reservas internacionales ascienden a 257 mil millones de dólares y que el país cuenta con una Línea de Crédito Flexible por 24 mil millones de dólares, factores que fortalecen la capacidad de respuesta ante episodios de volatilidad financiera.
Con información de Felipe Gazcón.
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Fuente: El Financiero