Por Ariel Irigoyen.
Señaló que el cierre de Chichén Itzá por el conflicto de artesanos con autoridades federales y estatales afecta a todos los que trabajan en restaurantes, hoteles cercanos a la zona arqueológica, también perjudica a camioneros del transporte turístico, guías de turistas, comerciantes y ambulantes de esa comisaría y a los que tienen sus establecimientos comerciales legalmente dentro del edificio.
Puntualizó que los que se dicen artesanos o representantes del consejo maya no son más que comerciantes, se les está asignando ocupar espacios en la nueva entrada del edificio y ofrecer sus productos cerca del cenote sagrado, pero quieren imponer sus caprichos y exigir que se les permita la entrada en la vieja puerta de acceso a la zona.
Poot Sosa subrayó que esos supuestos artesanos o más bien comerciantes de Pisté afectan la imagen turística de Yucatán, a todos los prestadores de servicios turísticos que pagan impuestos y generan empleos, están dañando los esfuerzos que se llevan a cabo para promocionar a Yucatán en el mercado nacional e internacional.
Finalmente, Poot Sosa consideró que más autoridades federales y estatales tienen que abrir la nueva puerta de acceso del edificio de la zona arqueológica, y con el apoyo de la Guardia Nacional y policías estatales evitar que los artesanos bloqueen la entrada porque antes que nada está el interés turístico del Estado.