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Sismos recientes reavivan el interés por la Falla de Ticul y la actividad geológica en Yucatán

Durante muchos años, Yucatán fue considerado una de las regiones con menor riesgo sísmico de México.

por Luis Carmona
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La distancia que separa a la península de las zonas tectónicas más activas del país contribuyó a la percepción de que los terremotos eran fenómenos prácticamente ajenos a la vida cotidiana de sus habitantes.

No obstante, los movimientos registrados en los últimos días han despertado nuevamente el interés sobre el comportamiento geológico del estado y el papel que desempeña la denominada Falla de Ticul.

La madrugada del martes 10 de junio, el Servicio Sismológico Nacional reportó un sismo de magnitud 3.6 con epicentro en las inmediaciones de Chapab, al sur de Yucatán. El evento ocurrió a poca profundidad y, aunque no generó afectaciones ni fue percibido de manera generalizada, se sumó a una serie de movimientos detectados recientemente en la misma región.

Horas antes, un temblor de magnitud 4.2 había sido registrado en la zona, mientras que otro fenómeno sísmico originado cerca de Cuba provocó vibraciones perceptibles en distintos municipios yucatecos, lo que derivó en evacuaciones preventivas en diversos inmuebles públicos y privados.

De acuerdo con reportes oficiales, más de dos mil personas participaron en estos desalojos preventivos, sin que se registraran daños materiales relevantes ni personas lesionadas.

¿Por qué ocurren sismos en Yucatán?

Aunque la Península de Yucatán se encuentra lejos de las áreas de subducción responsables de los terremotos más intensos del país, especialistas señalan que esto no significa que esté completamente libre de actividad sísmica.

La región se ubica sobre la Placa Norteamericana y cuenta con antiguas estructuras geológicas que ocasionalmente liberan energía acumulada mediante movimientos de baja o moderada intensidad.

Entre estas estructuras destaca la Falla de Ticul, considerada una de las más importantes de la península. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México han explicado que esta formación geológica se extiende por aproximadamente 130 kilómetros y representa la principal zona de deformación tectónica en el sur del estado.

Su área de influencia abarca municipios como Ticul, Muna, Oxkutzcab, Santa Elena, Tekax y Chapab, donde se han concentrado varios de los eventos sísmicos recientes.

Incremento de actividad en los últimos meses

Los especialistas señalan que los movimientos detectados durante esta semana forman parte de una secuencia que comenzó a llamar la atención desde finales de 2025.

Durante diciembre se reportó un enjambre sísmico en la región, fenómeno que consiste en la ocurrencia de varios temblores de características similares dentro de una misma zona geológica y sin la presencia de un evento principal claramente definido.

A estos registros se añadieron otros movimientos durante marzo, mayo y junio de este año, elevando el número de sismos detectados en Yucatán durante 2026 a una cifra poco habitual para la entidad.

Sin embargo, expertos del Servicio Sismológico Nacional han precisado que este comportamiento no implica necesariamente la proximidad de un terremoto de gran magnitud. Por el contrario, indican que se trata de procesos geológicos cuya evolución resulta compleja de anticipar.

La alerta sísmica no se activó

Tras los movimientos percibidos el lunes, muchas personas se preguntaron por qué no recibieron notificaciones de alerta en sus teléfonos móviles.

La Coordinación Estatal de Protección Civil explicó que el sistema nacional de alertamiento opera bajo criterios específicos relacionados con la ubicación y el potencial de riesgo del fenómeno.

En este caso, el evento que generó percepción en parte del territorio yucateco tuvo origen en el área marítima cercana a Cuba, por lo que no cumplía con los parámetros establecidos para activar una alerta preventiva en México.

La importancia de la prevención

Más allá de la magnitud de los eventos recientes, las autoridades consideran que la experiencia evidenció la necesidad de fortalecer la cultura de protección civil entre la población.

A diferencia de otros estados donde los simulacros y protocolos forman parte de la rutina, en Yucatán muchas personas desconocen las acciones recomendadas durante un movimiento telúrico.

Por ello, el Gobierno del Estado informó que trabaja en coordinación con especialistas y autoridades nacionales para actualizar procedimientos de respuesta y promover una mayor preparación ciudadana ante este tipo de fenómenos.

Aunque los expertos coinciden en que Yucatán continúa siendo una de las regiones con menor riesgo sísmico del país, los acontecimientos recientes recuerdan que ninguna zona está completamente exenta de actividad geológica y que la prevención sigue siendo una herramienta fundamental para reducir riesgos.

Redacción: Yucatánalamano.

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