Por Luis Carmona.
A partir de ahora no habrá margen de error, pues cada partido será de eliminación directa y cualquier derrota significará el final del sueño mundialista.
La Selección Mexicana llega a esta instancia después de completar una fase de grupos perfecta, con tres victorias en tres partidos y nueve puntos que la colocaron entre las selecciones que mejores sensaciones dejaron en el torneo. Sin embargo, el verdadero desafío apenas comienza.
El primer obstáculo del Tri será Ecuador, una selección que consiguió su boleto como uno de los mejores terceros lugares y que ya demostró ser un equipo competitivo, ordenado y capaz de complicar a cualquier rival. Aunque México parte como favorito por su rendimiento en la primera fase, el margen de error será mínimo.
En caso de superar a Ecuador, el panorama comenzará a endurecerse considerablemente. Del mismo lado del cuadro aparecen Inglaterra y República Democrática del Congo, rivales que definirán al posible adversario mexicano en los octavos de final. Sobre el papel, los ingleses parten con ventaja tras terminar como líderes invictos del Grupo L, por lo que podrían convertirse en el primer gran examen para el conjunto dirigido por Javier Aguirre.
Más adelante, el camino luce todavía más exigente. En unos hipotéticos cuartos de final aparecen selecciones como Brasil, que terminó como líder de su grupo y continúa creciendo conforme avanza el torneo, además de un Japón que volvió a demostrar por qué es una de las selecciones más sólidas de Asia. Del mismo sector también forman parte Costa de Marfil y Noruega, dos equipos que podrían convertirse en sorpresas gracias al nivel mostrado durante la fase de grupos.
Si México logra superar todos esos obstáculos, una posible semifinal podría enfrentar al Tri con uno de los gigantes del otro sector del mismo lado del cuadro. Siendo Argentina cómo el mayor obstáculo en un posible pase a las finales si es que ellos igual logran llegar a las semifinales.
En contraste, el otro lado del cuadro también reúne a varias potencias como Alemania, Países Bajos, Estados Unidos, España, Portugal, Suiza y Canadá, por lo que cualquiera de ellas podría convertirse en el rival de la gran final si consigue abrirse paso hasta el último partido del campeonato.
La fase de grupos dejó claro que no existen rivales sencillos y que varias selecciones consideradas favoritas ya sufrieron más de lo esperado para avanzar. México llega con argumentos para ilusionar a su afición, pero el camino hacia la final estará lleno de rivales de jerarquía y exigirá mantener el mismo nivel que mostró en sus tres primeros partidos. A partir de ahora, cada encuentro será una auténtica final y cualquier descuido puede significar la despedida del Mundial 2026.