El gobierno de Estados Unidos avanza con sus planes de crear una flota propia de aeronaves para reforzar las deportaciones.
El Departamento de Seguridad Nacional, o DHS, por sus siglas en inglés, comenzó la búsqueda de una empresa que opere aviones para realizar vuelos de deportación, responder a emergencias y transportar a altos funcionarios. Esta semana, el organismo pidió a compañías del sector que expliquen cómo operarían y mantendrían la flota, que incluiría dos C-37B o aviones equivalentes al Gulfstream G650ER y siete Boeing 737-700 o modelos similares.
La convocatoria contempla una operación capaz de volar las 24 horas del día, incluso con poca antelación, en misiones nacionales e internacionales, apoyada en una red de centros de operaciones. Los contratistas deberán proporcionar pilotos, copilotos y tripulantes de cabina y, cuando sea necesario, enfermeros de vuelo y personal de seguridad. La solicitud forma parte de un estudio de mercado previo al lanzamiento formal de la licitación.
Según el aviso, las aeronaves se utilizarán para vuelos de deportación y repatriación voluntaria, el traslado de equipos de respuesta a crisis, evacuaciones médicas y otras misiones de alto riesgo. También transportarán a altos funcionarios del departamento en viajes vinculados con la continuidad del gobierno y misiones diplomáticas.
La iniciativa representa otro paso en el plan del gobierno de Trump para ampliar la infraestructura destinada al control migratorio, tras obtener del Congreso decenas de miles de millones de dólares para deportaciones, centros de detención y seguridad fronteriza. En lugar de depender por completo de aeronaves chárter, el DHS busca crear una flota propia y dejar las operaciones de vuelo en manos de un contratista privado.
De vuelos chárter a una flota propia: el plan de Trump
El proyecto comenzó bajo la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, e incluía también un Boeing Business Jet anunciado en un aviso de venta en internet con 17 asientos para pasajeros, cocina completa y dos dormitorios. No está claro si esa aeronave formará parte del contrato de operaciones.
Las compras despertaron críticas de legisladores demócratas y organismos de control, que cuestionaron la necesidad de que el DHS contara con una flota propia que incluyera una aeronave con configuración de lujo y una pintura similar a la del nuevo Air Force One del presidente Donald Trump.
Noem fue destituida en marzo, en parte por las dudas sobre el gasto del organismo durante su gestión, incluida una campaña publicitaria de 220 millones de dólares en la que promocionaba el trabajo del departamento e instaba a los migrantes a abandonar el país. Los legisladores también cuestionaron su relación con Corey Lewandowski, un aliado histórico de Trump que se había convertido en una figura habitual dentro del departamento pese a no ocupar ningún cargo oficial en el gobierno.
Actualmente, la mayoría de los vuelos de deportación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se realiza en aeronaves privadas contratadas a terceros. Funcionarios del departamento habían señalado que disponer de aviones propios reduciría la dependencia de proveedores de vuelos chárter y los costos a largo plazo.
Trump ha convertido las deportaciones en uno de los ejes de su agenda y dio al asesor Stephen Miller un papel clave en el diseño de la ofensiva contra la inmigración.
Sin embargo, el ritmo sigue muy por debajo de su meta de deportar un millón de personas al año. Entre enero de 2025 y abril, el ICE deportó a más de 550 mil personas, según los datos más recientes disponibles.
La flota aérea con la que EU busca reforzar las deportaciones
El gobierno ha presionado reiteradamente al ICE para incrementar las detenciones, ampliar la capacidad de los centros de detención y acelerar las deportaciones.
Bloomberg News informó en enero que Daedalus Aviation Corp. había reunido varios Boeing 737 para el ICE tras adquirir aeronaves que anteriormente operaba la aerolínea de bajo costo Avelo Airlines. Posteriormente, The Washington Post informó que el gobierno gastó alrededor de 140 millones de dólares para adquirir seis Boeing.
Los registros de la Administración Federal de Aviación (FAA) muestran que varias aeronaves que pertenecieron a Avelo ahora figuran como propiedad del DHS. Además, dos Gulfstream G650 también están registrados a nombre del departamento, aunque los registros siguen consignando a Daedalus como dirección de inscripción.
Desde que sucedió a Noem en marzo, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ha dado señales de un cambio de estrategia al reducir las redadas de alto perfil en ciudades que habían intensificado las tensiones en Chicago, Minneapolis y Los Ángeles.
También abandonó otro de los proyectos emblemáticos de Noem en materia de infraestructura migratoria: convertir depósitos del gobierno en grandes centros de detención de inmigrantes. Sin embargo, la convocatoria publicada esta semana muestra que el departamento mantiene su plan de desarrollar una flota aérea de propiedad gubernamental.
El aviso no revela el valor previsto del contrato. Señala que el acuerdo podría comenzar el 28 de julio de 2027 y extenderse hasta el 27 de julio de 2032.
Fuentes: El Financiero.
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