Inicio Nacional«A Tulum lo están matando»: Relatos del ‘cobro de piso’ que pide la autoridad

«A Tulum lo están matando»: Relatos del ‘cobro de piso’ que pide la autoridad

El presidente municipal se ha pronunciado ante esta situación; no obstante, continúan las denuncias de acoso y extorsión por parte de policias.

por YT
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Empresarios y turistas de Tulum, en Quintana Roo, viven atemorizados por las extorsiones de autoridades que no dejan crecer al municipio, el cual enfrenta una grave crisis por la llegada histórica de sargazo.

En entrevista a MILENIO, comerciantes manifestaron que gracias al esfuerzo conjunto se lograron reducir, casi en su totalidad, los cobros de piso que ejercía el crimen organizado, pero ahora quienes perpetran las extorsiones en Tulum son las propias autoridades.

Los turistas que aún llegan y no son ahuyentados por el sargazo en las playas, sufren el asedio por parte de la Policía Municipal y, aunque el alcalde Diego Castañó prometió que ya no permitirá las extorsiones, se siguen registrando numerosos casos.

«Hemos estado escuchando en las redes que han dicho que muchos fiscales han estado extorsionando; por el momento, ya ahorita, traemos dos que son los primeros que ya se van, por lo mismo.

«En tránsito también lo vamos a hacer y en eso nos va a ayudar nuestro secretario, a que si pasa algo, se van; no voy a permitir eso ya», reconoció el edil en una conferencia de prensa el 23 de junio.
Policías cobraron multa de 21 mil pesos a turistas ingleses

MILENIO documentó que las ‘mordidas’ para los elementos y mandos superan los 20 mil pesos. Es el caso de una pareja inglesa, Steve y Claudia, que estuvo en Quintana Roo en noviembre y fue detenida por agentes de tránsito de Tulum.

La pareja relató que, tras rentar una moto, salieron a cenar a la zona hotelera cercana al Parque del Jaguar y tomaron dos cervezas, antes de ingerir alimentos y de dar una caminata. A su regreso, encontraron un retén.

«Había una chica joven sentada en la parte trasera de su vehículo, con la cajuela abierta, y estaba llorando con las manos en el rostro. No podíamos entender por qué estaba llorando y pronto nos dimos cuenta de que debieron haber estado haciéndoles lo mismo a ellos que lo que nos estaban haciendo a nosotros», relató Steve.

En entrevista remota, explicó que le hicieron la prueba de alcoholemia sin rebasar los niveles de .2 miligramos por litro, pero los policías afirmaron que con ese nivel tenían que detenerlo por 48 horas.

Cabe mencionar que el Reglamento de Tránsito de Tulum prevé en su capítulo XI, artículo 67, que ninguna persona puede conducir vehículos por la vía pública si tiene una cantidad de alcohol en la sangre superior a 0.8 gramos por litro o de alcohol en aire expirado superior a 0.4 miligramos por litro. Además, precisa que la multa será de 30 salarios mínimos, y el conductor debe ser entregado al Ministerio Público.

Ninguna de estas pautas fue respetada en el caso de Steve, pues los agentes le advirtieron que debía pagar una multa de 21 mil pesos, ya con “descuento”, y sacaron una terminal bancaria.

«Tenían una máquina, una terminal de tarjetas, y tuvimos que sacar nuestros teléfonos e intentar hacer que funcionara, pero no funcionó. Luego, nos pusieron en el teléfono con el tipo en altavoz que tenía acento americano; dijo que iban a tener que hacer una transferencia desde Revolut. Así que nos hicieron hacer la transferencia desde Revolut por el monto total.
«Y dijo entonces que si cancelábamos la transferencia después de irnos, entonces no lograríamos salir del aeropuerto. Así que nosotros hicimos el pago y luego nos dejaron ir. No hubo recibo, ni papeleo, solo te vas. Nos fuimos, y nunca dijimos nada, porque estábamos avergonzados, porque pensamos que nos habían tomado el pelo», narró Steve, quien, sentado a un lado de Claudia, denotó su enojo y tristeza al recordar el mal trago.
Bajo la advertencia de que no odian México ni a los mexicanos, ambos señalaron:

«Nosotros nunca volveríamos a México. Nunca jamás. Y nunca jamás le recomendaríamos a nadie ir a Tulum, porque en ciertas partes de México quizás sea diferente, pero definitivamente no en Tulum, porque simplemente es demasiado aterrador que eso suceda y sucedió; creo que fue en el segundo día de nuestras vacaciones y lo arruinó por completo”, subrayó.

Trampas en negocios para pedir dinero: «Te busca algo y te encuentra»
Por otro lado, en los últimos meses, se han intensificado las inspecciones a hoteles, restaurantes y otro tipo de negocios, por parte de la delegación en Tulum de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), quienes revisan minuciosamente los establecimientos “en busca de una falla, pero todos sabemos que vienen por dinero”.

Las extorsiones a comerciantes y empresarios han llegado al punto en el que este sector ha lanzado un “ya basta”, pero continúan. Hay temor y difícilmente se atreven a denunciar.

«Prácticamente a Tulum lo están matando, Tulum se está muriendo porque no hay una voluntad política; el derecho de piso ahora se lo tiene que pagar uno a las autoridades y, como empresario, te tienes que cuidar de todas las autoridades, las municipales, las estatales y las federales», expresó con temor un líder de empresarios que pidió el anonimato.
Explicó que hay múltiples trampas para lograr acreditar una multa, que se vuelve ‘mordida’, las cuales van desde 20 mil hasta 50 mil pesos. Una de ellas es el agua, que la provee el estado y continuamente no pasa las pruebas requeridas de clorificación.

«Tengo casos en los que llegan los inspectores a checar restaurantes; hace unos días atrás llega el inspector, hace la prueba y resulta que él ya traía la prueba».

—¿La prueba estaba alterada?—

«Es correcto».

El asedio no es solo a los grandes empresarios; también pequeños negocios tienen que pagar cuotas mensuales para evitar ser clausurados.

«El verificador te busca algo… Y te encuentra, te encuentra, los ves arrodillados en el suelo con una linterna buscando en el rincón, debajo de la estufa a ver qué», reclamó Israel, dueño de una taquería vegana, quien afirmó que «la ley se está usando para una extorsión, como un instrumento para que los verificadores puedan decirte: o haces este camino legal que te cuesta 50 mil o haces este otro que te cuesta cinco mil mensuales».
Por esta razón, muchos emprendimientos han fracasado en lo que solía ser un paraíso natural y financiero.

Nota original aquí

Fuente: Milenio Digital

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