Un juez federal retiró la prisión preventiva justificada que Jesús Murillo Karam cumplía en su domicilio por uno de los procesos relacionados con el caso Ayotzinapa, y la sustituyó por resguardo domiciliario, vigilancia electrónica y restricciones de movilidad.
La resolución fue dictada por Edmundo Manuel Perusquia Cabañas, juez de control del Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Norte, quien consideró que el procedimiento se ha prolongado durante más de dos años por causas no atribuibles al exprocurador general de la República.
Cambiaron las medidas cautelares para el exprocurador General de la República, Jesús Murillo Karam, por el caso Ayotzinapa.
Un juez federal retiró la prisión domiciliaria y la sustituyó por un esquema de vigilancia menos restrictivo con brazalete electrónico y la prohibición de… pic.twitter.com/6SD9cUeyl2
— Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga) July 24, 2026
Murillo Karam deberá permanecer en su vivienda, portar un brazalete electrónico y no podrá salir de la Ciudad de México, acercarse a las víctimas ni reunirse con personas distintas de sus familiares. Dejará de estar vigilado permanentemente por elementos de la Guardia Nacional y podrá acudir a consultas médicas sin autorización judicial previa.
Su defensa pidió revisar la medida cautelar con base en un criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre las prisiones preventivas que exceden dos años, y también argumentó que el estado de salud del exfuncionario requiere atención médica permanente. La modificación se resolvió al concluir una audiencia iniciada el miércoles.
Pese a esta resolución, Murillo Karam continuará bajo prisión domiciliaria debido a otro proceso abierto ante un juez del Reclusorio Sur por tortura, desaparición forzada y coalición de servidores públicos; relacionado con Felipe Rodríguez Salgado, alias “El Cepillo”.
Cabe destacar que el exprocurador también es procesado por su presunta participación en la construcción de la denominada “verdad histórica” sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Fuentes: López Dóriga Digital.
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