Nintendo of America, extensión de la empresa japonesa de videojuegos, presentó este viernes una demanda contra el gobierno de Estados Unidos para exigir el reintegro económico de los aranceles que el presidente Donald Trump implementó el año pasado, según informó Aftermath.
“La demanda fue presentada ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos con el objetivo de obtener un reembolso de los aranceles previamente impuestos que el Supremo anuló” el pasado febrero, según el medio que ha tenido acceso al documento.
Aunque la máxima autoridad judicial de Estados Unidos bloqueó los gravámenes impuestos por Trump a los socios comerciales del país norteamericano, “la situación sigue siendo inestable para las empresas que fabrican productos fuera de Estados Unidos”, reza el escrito.
“Esta acción se refiere a la iniciación y administración por parte de los demandados de medidas comerciales ilegales que, hasta la fecha, han resultado en la recaudación de más de 200 mil millones de dólares en aranceles sobre las importaciones de casi todos los países”, escriben los abogados en la denuncia, según recoge Aftermath.
Nintendo se suma a más de un millar de empresas que también han demandado a la administración estadounidense para exigir la devolución de los importes de gravámenes, incluidas las multinacionales Costco y FedEx.
Japón busca exención del aumento arancelario de EU
Japón ha pedido a Estados Unidos que lo exima de un aumento arancelario planificado del 10 por ciento al 15 por ciento, lo que subraya los temores de que aranceles más altos podrían afectar a la industria automotriz del país.
“Solicitamos que Japón no sea incluido en ningún aumento al 15%”, declaró el ministro de Comercio, Ryosei Akazawa, a la prensa en Washington tras reunirse con el secretario de comercio estadounidense, Howard Lutnick, antes de la cumbre de líderes del 19 de marzo. También enfatizó que el trato a Japón “no debería ser más desventajoso que el del acuerdo entre Japón y Estados Unidos del año pasado”.
La solicitud pone de relieve la preocupación de Tokio de que un aumento de los aranceles pueda erosionar las concesiones que obtuvo en 2025, en particular en el sector automotor, su principal sector manufacturero. Si bien la Corte Suprema de Estados Unidos invalidó gran parte del régimen arancelario anterior del presidente Donald Trump, los aranceles sobre los automóviles, el acero y el aluminio se mantuvieron intactos, lo que significa que las ganancias de Japón son frágiles si Estados Unidos amplía el gravamen.
Lo que está en juego no es solo la balanza comercial, sino también la Iniciativa de Inversión Estratégica, un programa de 550 mil millones de dólares diseñado para canalizar la financiación japonesa hacia proyectos estadounidenses. Según el acuerdo, Estados Unidos puede aumentar los aranceles si Tokio no entrega la financiación a tiempo.
Japón ya ha prometido hasta 36 mil millones de dólares para una ronda inicial, incluyendo una instalación de gas natural de 9,2 gigavatios en Ohio, y el periódico Yomiuri informó el sábado que Tokio está sopesando alrededor de 15 billones de yenes (95.100 millones de dólares) para el segundo tramo, con reactores nucleares de Westinghouse Electric Co. entre los proyectos centrales.
Fuentes: El Financiero.
Nota original aquí.