Estos sitios destacan por su ambiente sereno, paisajes conservados y condiciones propicias para el descanso tras las celebraciones decembrinas.
Una de las alternativas es San Crisanto, al oriente del estado, un puerto caracterizado por su mar en calma y la presencia de manglares que rodean la zona. Su baja afluencia turística permite disfrutar caminatas junto al mar, descansar bajo palapas y observar fauna local en un entorno apacible.
Otra opción es Chuburná Puerto, especialmente en los tramos alejados del muelle principal. En estas áreas, la playa suele mantenerse limpia y con poca presencia de visitantes, lo que favorece una experiencia más íntima, acompañada del sonido del oleaje y amaneceres tranquilos para iniciar el año con serenidad.
Hacia el poniente del litoral se encuentra Santa Clara, un puerto pequeño que combina playa, dunas y cuerpos lagunares. Su ambiente discreto y su escaso flujo turístico lo convierten en un sitio adecuado para pasar el 1 de enero sin ruido, con oportunidades para la observación de aves y el contacto con comunidades locales.
También sobresale El Cuyo, más allá de sus zonas más concurridas. En los extremos de esta comunidad costera se pueden encontrar extensos tramos de arena clara y aguas poco profundas, ideales para quienes buscan relajarse y desconectarse del ritmo cotidiano.
Por último, Sisal ofrece, fuera de su área central, segmentos de costa poco transitados donde predomina la naturaleza. Estos espacios permiten disfrutar del mar sin aglomeraciones y brindan un ambiente propicio para el descanso y la reflexión al inicio del nuevo año.
Las autoridades recomiendan a los visitantes cuidar el entorno natural, no dejar residuos y seguir las indicaciones de seguridad, con el fin de preservar la belleza de estas playas y mantenerlas como espacios de tranquilidad en Yucatán.
Redacción: Yucatánalamano.