Panaderías de la entidad aplicaron un incremento de un peso por pieza tanto al pan francés como al pan dulce, lo que elevó su precio de seis a siete pesos.
Aunque el aumento individual puede parecer mínimo, para muchas familias representa una presión adicional al presupuesto, especialmente en hogares donde el consumo de pan es cotidiano, tanto en el desayuno como en la cena.
De acuerdo con estimaciones de consumidores, una familia que adquiere alrededor de diez piezas diarias deberá destinar 10 pesos más cada día, lo que equivale a un gasto adicional cercano a los 300 pesos mensuales. En un contexto de ingresos ajustados, este desembolso obliga a reorganizar gastos y priorizar necesidades básicas.
El alza tomó por sorpresa a gran parte de la población, ya que no se difundió previamente un aviso formal ni se ofreció una explicación detallada por parte del sector panadero. Esta falta de información generó molestia e incertidumbre entre los compradores habituales.
Algunos ciudadanos señalaron que el incremento impacta directamente en productos esenciales y los obliga a recortar otros gastos o disminuir la compra de ciertos alimentos para compensar el nuevo precio del pan.
De manera extraoficial, integrantes del gremio panadero han señalado que la decisión responde al encarecimiento de insumos básicos como la harina, la levadura, el azúcar y los costos energéticos, factores que han elevado los gastos de producción en los últimos meses.
Redacción: Yucatánalamano.