Inicio YucatánCaída en la obra pública golpea a la construcción en Yucatán durante 2025

Caída en la obra pública golpea a la construcción en Yucatán durante 2025

A simple vista, Mérida proyecta una imagen de crecimiento constante: desarrollos habitacionales en expansión, edificios en proceso y grúas activas en distintos puntos de la ciudad.

por Luis Carmona
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Detrás de esa percepción, los indicadores revelan un escenario muy distinto para la industria de la construcción en Yucatán.

De acuerdo con datos de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), el sector cerró 2025 con una contracción significativa. Tan solo en diciembre, la caída anual fue del 23%, una cifra que supera ampliamente el promedio nacional, que rondó el 4.9%. Este desempeño colocó al estado en una posición rezagada dentro del país, ocupando el lugar 24 en el semáforo estatal del organismo.

El factor determinante: la inversión pública

El retroceso tiene una explicación clara: el desplome en la obra pública. Aunque el sector privado mostró crecimiento —con un aumento anual de 5.3% y una participación del 87% en la producción total—, no fue suficiente para compensar la fuerte caída del gasto gubernamental.

En contraste, la inversión pública, que representa el 13% restante, registró una disminución del 73%. Este descenso impactó de manera directa en el resultado global del sector, arrastrándolo a números negativos.

La contracción se reflejó en distintos rubros. Las obras relacionadas con transporte y urbanización registraron una caída cercana al 50%, mientras que áreas como electricidad, telecomunicaciones, agua y saneamiento también reportaron retrocesos. La edificación, por su parte, mostró una disminución de doble dígito.

Empresas pequeñas, las más vulnerables

El impacto de esta situación ha sido particularmente severo para las empresas de menor tamaño. En Yucatán existen alrededor de 750 unidades económicas dedicadas a la construcción, de las cuales la gran mayoría son micro y pequeñas empresas.

Este tipo de compañías depende en gran medida de los contratos de obra pública, por lo que la reducción en este rubro limita su capacidad de operación y supervivencia. A diferencia de las grandes firmas, no cuentan con acceso a proyectos privados de gran escala ni con reservas financieras suficientes para enfrentar periodos prolongados de baja actividad.

En el ámbito laboral, los efectos también son visibles. Aunque el número total de trabajadores en el sector mostró un ligero incremento, el empleo formal registró una caída importante. Este comportamiento apunta a un proceso de precarización, donde aumenta la ocupación, pero en condiciones menos estables.

Una tendencia regional compartida

El debilitamiento del sector no es exclusivo de Yucatán. Otros estados de la península presentan caídas incluso más pronunciadas. Quintana Roo y Campeche, por ejemplo, reportaron descensos superiores, lo que evidencia un problema estructural en la región.

En gran medida, este comportamiento está relacionado con la reducción del gasto en infraestructura tras la conclusión de grandes proyectos federales como el Tren Maya. La ausencia de obras de esa magnitud ha dejado un vacío que ni la inversión privada ni los gobiernos locales han logrado compensar completamente.

Expectativas de recuperación

Pese al panorama adverso de 2025, existen señales que apuntan a una posible recuperación en el corto plazo. Para 2026, se han anunciado nuevos proyectos de inversión pública, así como planes federales que contemplan el impulso a la infraestructura mediante esquemas mixtos.

Asimismo, el sector privado mantiene dinamismo, con diversas inversiones en áreas industriales, logísticas y portuarias. Entre ellas destaca la ampliación del Puerto de Progreso, considerada una obra estratégica para detonar el crecimiento en la región.

Representantes del sector constructor han manifestado confianza en que estos proyectos permitan reactivar la actividad. No obstante, los resultados del año pasado dejan una lección clara: el desarrollo de la industria depende del equilibrio entre inversión pública y privada. Cuando uno de estos motores se detiene, el impacto se refleja de inmediato en toda la cadena productiva.

Redacción: Yucatánalamano.

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