Para evitar el deterioro ambiental de las costas, la Capitanía Regional de Puerto Juárez, ha puesto en marcha una estrategia de vigilancia estricta enfocada en el estado mecánico de la flota náutica.
Debido a ello, ninguna embarcación podrá navegar si representa un riesgo de fuga o derrame que comprometa la integridad del ecosistema marino, especialmente en áreas de alta sensibilidad ecológica y zonas de tráfico intenso.
Pedro Murillo Garay enfatizó que através de la revisión exhaustiva de los Certificados de Seguridad Marítima Nacional, la autoridad busca garantizar que cada motor, tanque de combustible y sistema de propulsión esté en condiciones impecables
Esta medida no solo previene accidentes, sino que actúa como una barrera contra la filtración de hidrocarburos y aceites que recaen directamente en el mar, afectando la calidad del agua y la vida en los arrecifes.
Conscientes de que un solo incidente mecánico puede derivar en un desastre ecológico de gran magnitud, el entrevistado destacó que el Resguardo Marítimo Federal incrementará la frecuencia de sus operativos terrestres y marítimos.
El objetivo es identificar unidades que presenten fallas visibles o falta de mantenimiento antes de que zarpen a zonas vulnerables, como las Áreas Naturales Protegidas.
Mencionó que los incidentes que se han registrado a causa de embarcaciones en mal estado, no ha habido pérdida de vidas humanas ni daño ambiental.
Ante el próximo repunte en la demanda de paseos turísticos en Semana Santa, la vigilancia se tornará aún más rigurosa para asegurar que el incremento de la actividad no se traduzca en una mayor huella contaminante.
Finalmente, la Capitanía subrayó que el ordenamiento náutico es el único camino para proteger el patrimonio natural que sostiene la economía de la región, ya que al mantener un control sobre el estado físico de los ferris, yates y embarcaciones de servicio, se busca erradicar la posibilidad de derrames accidentales en puntos críticos.
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Fuente: Novedades Quintana Roo