Esta actividad representa una de las principales fuentes de ingreso en el litoral oriental del estado, tanto por su peso económico como por la tradición que mantiene en las comunidades costeras.
A pocas semanas de que entre en vigor la veda, los registros apuntan a un desempeño favorable para las familias dedicadas a esta pesquería. De acuerdo con Enrique Sánchez Sánchez, dirigente local de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuícola (Canainpa), hasta el momento se han contabilizado alrededor de 640 toneladas capturadas, cifra que coloca al ciclo prácticamente en el rango estimado al inicio e incluso con posibilidades de superarlo.
El periodo autorizado comenzó el 1 de julio de 2025 y concluirá oficialmente el 28 de febrero. Desde su arranque, el sector proyectó una producción de entre 600 y 700 toneladas, meta que podría rebasarse gracias a condiciones favorables y a una dinámica estable en las labores de captura.
Medidas preventivas en el oriente
En puertos del oriente como San Felipe, Dzilam de Bravo, El Cuyo, Río Lagartos y Las Coloradas, los pescadores decidieron suspender de manera anticipada la extracción desde inicios de febrero, con el propósito de permitir el desarrollo de ejemplares juveniles y favorecer la sostenibilidad del recurso.
La captura de langosta está sujeta a una veda anual destinada a proteger su etapa reproductiva. Aunque por lo general la temporada se extiende de julio a febrero, las fechas específicas son determinadas cada año por la autoridad federal correspondiente. La determinación de concluir antes en esa zona fue bien valorada por el propio sector, que reporta un balance positivo.
Mientras tanto, en el centro y poniente del litoral, la actividad continúa hasta el cierre oficial en localidades como Celestún, Progreso, Telchac Puerto y Sisal.
Buen precio y alta demanda
El valor de comercialización se ha mantenido cercano a los 600 pesos por kilogramo, lo que ha favorecido la rentabilidad del periodo. Se estima que al concluir el ciclo la producción rebase las 700 toneladas.
La veda iniciará el 1 de marzo y se prolongará hasta el 30 de noviembre, lapso crucial para la reproducción de la especie. No obstante, se prevé suficiente inventario para abastecer tanto al mercado nacional como al internacional, incluida la demanda proveniente de la Riviera Maya en Quintana Roo, especialmente ante la proximidad de la Cuaresma y la Semana Santa, temporadas de alto consumo de productos marinos.
La especie predominante en la región es la Panulirus argus, conocida como langosta espinosa del Caribe, cuya captura se realiza frente a puertos estratégicos del litoral yucateco y que goza de amplia aceptación en distintos mercados por su alto valor comercial.
Redacción: Yucatánalamano.