El año 2025 concluyó con un saldo alarmante de 275 personas fallecidas en siniestros de tránsito en Yucatán, una cifra que mantiene la tendencia al alza registrada en años recientes y vuelve a colocar a la seguridad vial como uno de los principales retos estructurales del estado.
Los datos fueron expuestos por el ingeniero vial René Flores Ayora, quien señaló que la cifra oficial refleja solo una parte del problema. De acuerdo con sus análisis técnicos, al considerar muertes posteriores derivadas de lesiones graves, así como posibles subregistros, el número real de víctimas podría ser considerablemente mayor, acercándose incluso a los 400 decesos.
El desglose de las cifras evidencia una situación especialmente crítica para los usuarios de motocicleta. De las 276 muertes registradas en 2025, 165 correspondieron a motociclistas, lo que representa alrededor del 60 por ciento del total. Esta proporción no solo confirma su alta vulnerabilidad, sino que marca un incremento respecto a 2024, cuando poco más de la mitad de las víctimas mortales pertenecían a este sector.
El resto de los fallecimientos se distribuyó entre conductores de otros vehículos y acompañantes, con 36 casos cada uno, además de 20 peatones y 17 ciclistas, lo que refleja que la inseguridad vial afecta a todos los perfiles de movilidad, tanto motorizados como no motorizados.
Durante 2025, diversos modelos de análisis predictivo y Big Data aplicados a la movilidad ya advertían un escenario complejo. Basados en series históricas, patrones estacionales y picos de desplazamiento, estos modelos proyectaban incrementos en la mortalidad vial durante temporadas vacacionales y meses de alta movilidad.
En fechas clave como el verano y el cierre de año, las proyecciones alertaban sobre decenas de muertes potenciales, lo que confirmaba que, sin cambios estructurales, el riesgo seguiría latente. Aunque en algunos periodos las cifras reales se ubicaron por debajo de lo estimado, el balance anual terminó alineándose con los escenarios más preocupantes, al cerrar con 274 fallecimientos.
El análisis mensual mostró que julio y septiembre fueron los meses más letales, con 31 muertes cada uno. A estos les siguieron noviembre, junio, mayo y agosto, periodos que coinciden con mayor flujo vehicular, vacaciones o incremento de actividades económicas y recreativas.
En el caso de las festividades de fin de año, los modelos predictivos estimaban hasta 24 decesos viales; sin embargo, hasta el 30 de diciembre se contabilizaron seis muertes, equivalente a una cuarta parte de lo proyectado, un resultado que, si bien fue menor a lo esperado, no elimina el riesgo persistente en las carreteras y zonas urbanas.
Especialistas advierten que el crecimiento acelerado del parque vehicular, particularmente de motocicletas, la falta de infraestructura segura, la baja percepción del riesgo y la limitada aplicación de políticas preventivas, continúan alimentando la violencia vial.
El cierre de 2025 con 275 muertes en hechos de tránsito deja claro que, aunque las herramientas de Big Data permiten anticipar escenarios, sin acciones contundentes los números seguirán traduciéndose en pérdidas humanas, consolidando a la siniestralidad vial como una de las principales causas de muerte evitable en Yucatán.
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Fuente: El Momento Yucatán