De acuerdo con especialistas en salud, el virus del sarampión se propaga cuando una persona infectada tose, estornuda, habla o respira, liberando pequeñas gotas que pueden permanecer suspendidas en el aire o depositarse en superficies. El contagio puede ocurrir incluso al entrar a un espacio cerrado donde estuvo una persona enferma, ya que el virus puede permanecer activo durante varias horas.
El contacto directo con secreciones respiratorias —como saliva o mucosidad— también facilita la transmisión, especialmente en lugares concurridos como escuelas, transporte público, guarderías y centros de salud.
Grupos más vulnerables
Aunque cualquier persona sin inmunidad puede contraer sarampión, existen grupos que enfrentan un mayor riesgo de complicaciones:
- Niñas y niños menores de cinco años, especialmente aquellos que no han recibido el esquema completo de vacunación.
- Personas no vacunadas o con esquemas incompletos, independientemente de la edad.
- Adultos mayores, quienes pueden desarrollar cuadros más graves.
- Mujeres embarazadas, ya que el sarampión puede provocar complicaciones durante el embarazo.
- Personas con sistemas inmunológicos debilitados, como quienes padecen enfermedades crónicas o reciben tratamientos que reducen las defensas.
Las autoridades sanitarias reiteran que la vacunación es la medida más eficaz para prevenir el sarampión y evitar brotes, además de recomendar la revisión de esquemas de inmunización y acudir de inmediato a servicios médicos ante la presencia de síntomas como fiebre alta, erupciones en la piel, tos, congestión nasal o conjuntivitis.
Redacción: Yucatánalamano.