A falta de medir el impacto de los últimos casos que involucran a Estados Unidos, la solicitud de extraditar al gobernador de Sinaloa y la intervención de agentes de la CIA en Chihuahua; y a pesar de las presiones del presidente Donald Trump y del modesto desempeño de la economía, la buena opinión respecto de la mandataria se mantiene incluso por encima de la que se tenía de Andrés Manuel López Obrador, según la investigación de MILENIO.
A falta del dato del último trimestre, se puede afirmar que la administración Sheinbaum ha mejorado sustancialmente su posición a lo largo de estos dos años, al subir del 59 por ciento que obtuvo en las urnas al 62 por ciento de aprobación en los sondeos al tomar posesión, a una estabilidad entre el 68 y el 72 por ciento durante más de un año, desde marzo de 2025.
Su inicio, de hecho, observó mejores cifras que AMLO y Vicente Fox, que se beneficiaban de un ambiente de cambio y esperanza, aunque después el panista siguió una trayectoria de altibajos muy marcados.
En cambio, Calderón empezó con pésimos números, resultado del cuestionamiento a su legitimidad tras reclamos de fraude electoral, que pudo compensar gracias a las expectativas que al principio generó su “guerra contra el narcotráfico”; ello le dio un impulso y estabilidad durante dos años, aunque más adelante, en la medida en que se desbordaban la violencia y los homicidios dolosos, los fue perdiendo.
Los últimos cinco mandatarios gozaron de la típica luna de miel que concede el electorado a los presidentes, el llamado bono democrático del primer año, antes de que empiece la erosión que por ahora exceptúa a Sheinbaum y que López Obrador sufrió, pero de la que se recuperó. Con Enrique Peña Nieto, sin embargo, el beneficio fue más modesto: a pesar de la fuerza legislativa que obtuvo al reclutar a la oposición en su Pacto por México, fue incapaz de superar una debilidad en el favor popular que, después del séptimo trimestre, con el escándalo de la Casa Blanca y el trauma del caso Ayotzinapa en 2014, lo envió al sótano y preparó el terreno para el ascenso de López Obrador.
Así, a 24 meses de su victoria, Sheinbaum mantiene una aprobación de 68 por ciento, por encima de la de Fox, Calderón, Peña Nieto y López Obrador en un momento similar.
Los últimos cinco mandatarios gozaron de la típica luna de miel que concede el electorado a los presidentes, el llamado bono democrático del primer año, antes de que empiece la erosión que por ahora exceptúa a Sheinbaum y que López Obrador sufrió, pero de la que se recuperó. Con Enrique Peña Nieto, sin embargo, el beneficio fue más modesto: a pesar de la fuerza legislativa que obtuvo al reclutar a la oposición en su Pacto por México, fue incapaz de superar una debilidad en el favor popular que, después del séptimo trimestre, con el escándalo de la Casa Blanca y el trauma del caso Ayotzinapa en 2014, lo envió al sótano y preparó el terreno para el ascenso de López Obrador.
Así, a 24 meses de su victoria, Sheinbaum mantiene una aprobación de 68 por ciento, por encima de la de Fox, Calderón, Peña Nieto y López Obrador en un momento similar.
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Fuente: Milenio Digital