Mientras Ucrania conmemora 4 años sombríos desde el inicio de la invasión rusa a gran escala el 24 de febrero de 2022, la guerra se ha convertido en un agotador pulso de resistencia financiera.
Mientras el coste humano y territorial sigue en primera línea de la conciencia mundial, los indicadores económicos de fondo de la invasión a gran escala de Rusia en Ucrania dejan al descubierto la enorme presión que soportan el país y sus socios internacionales.
Ucrania se enfrenta a un doble desafío sin precedentes, financiar la defensa diaria y constante frente a las fuerzas rusas y, al mismo tiempo, prepararse para el esfuerzo de reconstrucción nacional más caro de la historia europea moderna. Repeler a la maquinaria militar rusa ha exigido en los últimos cuatro años una inyección colosal y continua de capital.
Según las cifras recientes confirmadas por Andriy Hnatov, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania, un solo día de guerra a gran escala costó al país en 2025 una media de 172 millones de dólares (145,7 millones de euros), una cifra abrumadora.
En 2024, el coste medio diario de la guerra rondaba los 140 millones de dólares (118,5 millones de euros), lo que supone un aumento de casi el 23%. El ritmo actual de gasto operativo del Ejército ucraniano indica que se necesitan unos 5.000 millones de dólares (4.200 millones de euros) al mes para sostener a los soldados, adquirir munición y desplegar tecnologías de combate innovadoras, entre otras necesidades.
Para mantener este nivel de resistencia, Ucrania destina más del 30% de su PIB directamente al presupuesto militar. En comparación, la mayoría de países europeos en tiempo de paz han tenido históricamente dificultades para alcanzar el objetivo de referencia del 2% fijado por la OTAN. Un gasto tan extremo coloca a la economía ucraniana bajo una presión enorme, que en la práctica funciona en un régimen de guerra total.
El teniente general Hnatov ha advertido con contundencia de que el país no puede soportar en solitario esta carga financiera y ha subrayado que la continuidad de la ayuda económica occidental es el único apoyo que evita el colapso de la economía.
Con unas reservas internas llevadas a su límite absoluto, el agotamiento financiero de las partes implicadas se está convirtiendo rápidamente en un factor decisivo sobre el terreno.
El coste de la reconstrucción
Mientras Kiev se apresura a financiar su supervivencia inmediata, el horizonte económico a largo plazo empieza a perfilarse con mayor claridad. En vísperas del cuarto aniversario de la guerra, el Gobierno de Ucrania, el Banco Mundial, la Comisión Europea y las Naciones Unidas presentaron la actualización de su evaluación conjunta rápida de daños y necesidades (RDNA5). Las conclusiones ofrecen una imagen descarnada de la devastación.
A diciembre de 2025, el coste total de la reconstrucción y la recuperación en Ucrania se estima en casi 588.000 millones de dólares (500.000 millones de euros) para la próxima década. Para contextualizar la magnitud de esta cifra, equivale a casi el triple del PIB nominal previsto del país para el año pasado.
Solo los daños físicos directos superan ya los 195.000 millones de dólares (165.000 millones de euros). La destrucción se concentra sobre todo en las regiones del frente y en las principales áreas metropolitanas, y son la vivienda, el transporte y las infraestructuras energéticas las que sufren el grueso de los ataques.
El informe del Banco Mundial destaca un aumento del 21% en los activos energéticos dañados o destruidos durante el último año, directamente relacionado con la intensificación de los ataques rusos durante un invierno especialmente frío.
Además, el 14% de todas las viviendas del país han resultado dañadas o destruidas, lo que ha desplazado y afectado a más de tres millones de hogares. Pese a la creciente extensión de la destrucción, las autoridades ucranianas se mantienen firmes.
Tras la publicación del informe, la primera ministra de Ucrania, Yulia Svyrydenko, afirmó que «en medio de los ataques rusos sin precedentes contra las infraestructuras energéticas y los hogares en toda Ucrania este invierno, nuestra gente demuestra resistencia, nuestros empresarios siguen trabajando. Seguimos siendo capaces de recuperarnos con rapidez y de seguir avanzando».
El camino hacia un Estado europeo moderno
Las instituciones internacionales ya están preparando el terreno para que la reconstrucción no se limite a sustituir lo perdido, sino que sirva también para modernizar el país. Se espera que el sector privado desempeñe un papel crucial a la hora de movilizar el capital nacional e internacional necesario. La comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, reafirmó el compromiso de Bruselas con el esfuerzo de recuperación tras la publicación de la actualización de la RDNA5.
«La guerra de agresión de Rusia ha provocado una destrucción desconocida desde hace generaciones», señaló Kos, y añadió que la respuesta de la UE es clara: «Reconstruiremos Ucrania como un país fuerte y moderno dentro de la UE. Gracias a reformas ambiciosas y al Marco de Inversión para Ucrania como herramientas para movilizar inversiones a gran escala, transformaremos la devastación en prosperidad».
A medida que la guerra entra en su quinto año, las líneas de batalla se dibujan no solo en las embarradas trincheras del este, sino también en los balances internacionales. Para Ucrania, la victoria exigirá tanto soportar los asfixiantes costes diarios de la defensa como asegurar la monumental inversión de medio billón de dólares necesaria para resurgir de las cenizas.
Fuente: EuroNews