En el puerto de El Cuyo, las intensas ráfagas ocasionaron el desprendimiento del techo volado de una estación de servicio, mientras que la lluvia ligera contribuyó a un marcado descenso en la temperatura.
Ante el pronóstico adverso, los pescadores tomaron previsiones desde días antes y resguardaron sus embarcaciones. En San Felipe, las lanchas fueron trasladadas al nuevo puerto de abrigo; en tanto, en Las Coloradas, El Cuyo y Río Lagartos, muchas unidades fueron varadas en tierra, y las que permanecieron en los muelles fueron debidamente aseguradas para reducir riesgos ante el oleaje.
Las condiciones marítimas obligaron al cierre de la navegación, debido a que el oleaje superó los dos metros de altura. Además, el aumento del nivel del mar provocó que el agua alcanzara los muros de contención en las dársenas de puertos como El Cuyo, Río Lagartos y San Felipe.
El ambiente cálido que se registraba en la región se disipó rápidamente con el ingreso del sistema frontal durante la tarde del lunes, situación que se prolongó durante la noche y continuó a lo largo del día siguiente.
Autoridades de las capitanías de puerto informaron que hacia finales de mes se prevé el arribo de otro frente frío, el cual generaría un nuevo evento de norte con vientos de similar intensidad y un descenso adicional en las temperaturas.
Por ahora, las masas de aire frío continúan afectando la actividad pesquera en esta zona del estado. Se estima que será hasta mediados de febrero cuando el clima mejore y los trabajadores del mar puedan reanudar sus labores. Mientras tanto, las autoridades reiteraron el llamado a no salir a navegar hasta que se emita un nuevo aviso.
Redacción: Yucatánalamano.