Inicio DestacadoLeishmaniasis en Yucatán: causas, forma de transmisión y señales de alerta

Leishmaniasis en Yucatán: causas, forma de transmisión y señales de alerta

La detección reciente de casos de leishmaniasis en Yucatán ha puesto en atención a las autoridades sanitarias, principalmente en comunidades rurales donde las condiciones ambientales favorecen la proliferación de insectos transmisores.

por Luis Carmona
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Ante este panorama, el sector salud insiste en la importancia de conocer la enfermedad y detectarla de manera temprana.

Especialistas señalan que la leishmaniasis es un padecimiento presente de forma habitual en el sureste del país, aunque su incidencia puede aumentar en ciertas épocas del año. Factores como la cercanía con zonas selváticas, las altas temperaturas y la limitada aplicación de medidas preventivas incrementan el riesgo, sobre todo entre personas que realizan actividades en el campo o el monte.

¿En qué consiste la leishmaniasis?

Se trata de una enfermedad causada por un parásito del género Leishmania, que puede afectar la piel y, en casos menos frecuentes, órganos internos. En Yucatán, la variante que se presenta con mayor frecuencia es la leishmaniasis cutánea, conocida localmente como “úlcera del chiclero”.

Cuando no se atiende a tiempo, esta afección puede provocar lesiones prolongadas y dejar secuelas, por lo que la atención médica oportuna resulta clave para una recuperación adecuada.

¿Cómo se transmite?

El contagio ocurre mediante la picadura de mosquitos flebótomos, comúnmente llamados “moscos chicleros” en la región. Estos insectos se desarrollan principalmente en ambientes húmedos y selváticos, y tienen mayor actividad durante las horas de la tarde y la noche.

Personas dedicadas a labores agrícolas, forestales o que habitan cerca de áreas naturales presentan mayor exposición, especialmente si no utilizan repelentes o ropa protectora.

Principales síntomas

Las manifestaciones pueden surgir semanas después de la picadura. En la forma cutánea, aparecen lesiones en la piel que comienzan como pequeñas protuberancias y con el tiempo pueden convertirse en llagas abiertas de difícil cicatrización.

También puede presentarse inflamación, enrojecimiento o molestias en la zona afectada. Ante heridas persistentes o de evolución inusual, las autoridades sanitarias recomiendan acudir a una unidad médica para su evaluación y tratamiento.

Redacción: Yucatánalamano.

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