Por Luis Carmona.
Desde antes del primer lanzamiento, el ambiente ya era especial. El estadio se convirtió en el escenario de una fiesta deportiva con espectáculo, música y un ambiente familiar que confirmó, una vez más, el arraigo del béisbol en la región. La ceremonia inaugural no solo marcó el inicio de una nueva campaña, sino también un momento histórico para la organización.
Uno de los instantes más emotivos de la noche fue el homenaje a Luis “Pepón” Juárez, cuyo número 90 fue retirado por el club. El exjugador, pieza clave en una de las etapas más exitosas de la franquicia, fue ovacionado por los aficionados en un reconocimiento que lo coloca entre las grandes figuras en la historia de los Leones. Su legado, construido a base de liderazgo, poder ofensivo y conexión con la afición, quedó inmortalizado en el recinto.
Ya en lo deportivo, el duelo ante los Bravos de León estuvo a la altura del ambiente. Se trató de un encuentro muy parejo, con constantes cambios de momento y un “toma y daca” que mantuvo a los aficionados al filo de sus asientos.
El pitcheo y la ofensiva de ambos equipos respondieron en distintos momentos, llevando el partido más allá de las nueve entradas reglamentarias. Con la pizarra igualada, el enfrentamiento se extendió hasta los extra innings, reflejando lo cerrado del duelo.
Finalmente, fue en la entrada 11 donde se definió todo, cuando los Bravos lograron anotar la carrera que rompió el empate y sentenció el encuentro, llevándose el triunfo en un inicio de serie lleno de dramatismo. Cerrando el marcador 7-6 a favor de los Bravos de León.
De esta manera, los Leones inauguraron la temporada con una noche completa: un estadio encendido, un ídolo inmortalizado y un partido que dejó claro que la campaña 2026 arrancó con intensidad desde el primer juego.