Por Luis Carmona.
Aunque todavía no existen cifras oficiales finales, especialistas, cámaras empresariales y autoridades han comenzado a trazar escenarios sobre el posible impacto económico que tendrá el torneo en el país, particularmente por ser sede del partido inaugural y de varios encuentros distribuidos entre Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
El evento inaugural: una ventana económica única para México
El Estadio Azteca será el escenario del primer partido del Mundial 2026, lo que posiciona a la capital del país como uno de los principales focos de atención global. Este solo evento podría representar el mayor flujo turístico ligado al torneo dentro del territorio nacional.
Analistas estiman que el partido inaugural generará un incremento significativo en ocupación hotelera, consumo en restaurantes, movilidad, transporte privado y servicios turísticos, además de la derrama asociada a eventos culturales y actividades paralelas que acompañarán la apertura del torneo.
Además, expertos del sector turístico han señalado que la visibilidad mediática mundial podría servir como un «efecto escaparate» que impulse la proyección internacional de la Ciudad de México, con un beneficio que podría extenderse más allá del propio Mundial, especialmente en términos de atracción de inversiones y turismo en años posteriores.
Guadalajara y Monterrey: sedes con altas expectativas
Las ciudades de Guadalajara y Monterrey también esperan una dinámica económica positiva derivada de los partidos que recibirán. Aunque no tendrán el protagonismo del partido inaugural, ambas urbes se perfilan como puntos estratégicos por su infraestructura hotelera, su conectividad y su flujo constante de visitantes internacionales.
En Guadalajara se especula que los sectores con mayor impacto serán turismo, comercio local, transporte y eventos de entretenimiento, mientras que Monterrey podría ver beneficios adicionales en sectores como hospitalidad corporativa, consumo en negocios de alto valor y servicios logísticos, dadas sus características económicas.
La derrama económica: entre la expectativa y la cautela
Pese al optimismo, especialistas coinciden en que las estimaciones deben tomarse con cautela. Aunque los tres estados sede esperan una derrama millonaria —principalmente por turismo, hospedaje, consumo local y actividades alrededor de los partidos— existen factores que podrían moderar el impacto: inflación, precios elevados en zonas turísticas, disponibilidad hotelera y la capacidad de cada ciudad para capitalizar el flujo de visitantes.
Además, algunos economistas recuerdan que la experiencia de otros países muestra que los beneficios del Mundial no siempre representan ganancias netas para todos los sectores, pues también existen incrementos en costos operativos, seguridad, servicios públicos y logística.
Infraestructura, imagen y legado
Más allá del impacto inmediato, especialistas señalan que México podría obtener beneficios a largo plazo si logra consolidar mejoras en movilidad, conectividad, modernización urbana y promoción turística internacional. En particular, la apertura del Mundial en el Estadio Azteca podría reforzar la imagen de México como un país capaz de organizar eventos globales de alta relevancia, siempre que la logística y la experiencia del visitante se mantengan a la altura de las expectativas.
Un cierre lleno de posibilidades
A pocos meses del pitido inicial, México se prepara para convertirse en el punto de partida de un Mundial histórico. Aunque muchas de las cifras aún son especulaciones, la expectativa general apunta a que el país podría obtener un impulso relevante en turismo, consumo y exposición internacional. El verdadero alcance económico se conocerá una vez concluido el torneo, pero por ahora, el camino hacia el partido inaugural ya empieza a mover mercados, agendas y esperanzas.