Otra excelente jornada comercial se vivió ayer en el puerto, a pesar de los efectos leves del frente frío 39, pues 12,000 visitantes arribaron a la playa.
Como se informó anteriormente, ayer amaneció con el cielo nublado y con temperatura máxima de 28 grados al mediodía, acompañado de un oleaje moderado y una brisa que refrescó el ambiente, que dio tregua al calor que se sintió en los últimos días en la entidad.
Minutos antes del mediodía comenzaron a circular numerosos vehículos provenientes de Mérida con numerosos paseantes que pasaron su domingo en la costa yucateca.
Playón abarrotado
Cientos familias abarrotaron el malecón tradicional, mientras que otras buscaron como alternativa el malecón internacional, específicamente la zona del playón que pocas veces suele estar concurrida.
Pese a la ausencia de sol y que el mar se encontraba ligeramente picado, no faltó quien se metiera a bañar, desde niños hasta adultos, incluso personas mayores, quienes no dejaron pasar la oportunidad de refrescarse.
Al momento de ser entrevistado, Severino Ordóñez, vecino de Mérida, dijo que esposa, sus tres hijas y sus yernos, se encontraban en el mar.
Platicó que desde que comenzó el calor planearon esta visita al puerto y aunque al principio temieron que el norte entrara con bastante fuerza e impidiera que pudieran disfrutar del día, se animaron a venir y se llevaron la grata sorpresa de que los efectos del fenómeno climático eran lo suficientemente leves como para poder disfrutar del día.
“La verdad no está tan mal, ya era hora de que hubiera un poco de fresco, a media semana estaba terrible el calor en Mérida. Mis hijas y mis yernos me animaron junto con mi esposa a dar la vuelta y les dije ‘Yo pongo la camioneta con gasolina y ustedes me invitan a un pescado frito con una cerveza’. Al rato iremos a comer con un amigo que tiene su pescadería y hace muchos años que no lo visito”, manifestó.
La buena afluencia y buen ambiente familiar se reflejó en ganancias para los comerciantes y vendedores ambulantes del malecón, pues todos tuvieron la oportunidad de vender sus aguas frescas, granizados, chicharrones, kibis, entre otros.
Conforme las horas pasaban iban llegando más personas al puerto, lo que aumentó el riesgo de accidentes viales, pero hasta el cierre de esta edición no se registraron percances.
El Tizimín, El Cuyo, también atrajo ayer a numerosos visitantes.
A tres semanas de Semana Santa, el puerto ya empieza a registrar una gran afluencia de paseantes y los prestadores de servicios ya están listos para atender la demanda de vacacionistas.
Fuentes: Diario de Yucatán.