La Secretaría de Hacienda envió al Congreso los Pre-Criterios Generales de Política Económica de 2027, en los cuales prevé un ligero repunte en el crecimiento del PIB para el próximo año a 2.4 por ciento en promedio, ligeramente por encima del 2.3 por ciento proyectado para este año.
Calcula que el PIB avanzará en un rango de 1.9 a 2.9 por ciento en 2027, desde un avance proyectado para 2026 de entre 1.8 y 2.8 por ciento.
No obstante, reconoce que la economía nacional enfrentará el próximo año un entorno internacional con retos relevantes.
“Persisten fuentes de volatilidad asociadas a conflictos geopolíticos, disrupciones en rutas estratégicas del comercio global y cambios en la política comercial de Estados Unidos (EE. UU.), en un contexto marcado por el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)”, advirtió.
“Hacia 2026 y 2027, la economía mexicana retomará una trayectoria de mayor dinamismo, conforme disminuya la intensidad de los choques que afectaron el desempeño económico en 2025”, enfatizó.
Inflación en 3% y paridad en 18.60
El documento confía en que la inflación para el cierre del próximo año se ubicará en el objetivo del Banco de México de 3 por ciento, desde 3.7 por ciento en que concluiría este año.
Pronostica que el peso se mantendrá fuerte, con una ligera depreciación de apenas 2 centavos, por lo que el tipo de cambio concluirá 2027 en 18.60 pesos por dólar, desde 18.40 de cierre de 2026.
Estima que la tasa de interés de los Cetes seguirá bajando, desde 6.3 por ciento al cierre de 2026 a 5.5 por ciento al terminar el siguiente año.
Los Pre-Criterios 2027 ajustaron al alza la proyección del precio del petróleo para el cierre de este año, a 77.3 dólares por barril, desde 54.9 dpb aprobado en el paquete económico de este año; y para el próximo año lo calculan en 54.7 dpb.
Por otra parte, prevé una ligera desaceleración en el crecimiento de la economía de Estados Unidos a 2 por ciento en 2027, desde 2.3 por ciento este año.
El gobierno anticipa un repunte gradual de la inversión privada en México, a medida que las empresas se adapten al nuevo entorno regulatorio y avance el proceso de revisión del T-MEC.
Asimismo, la inversión pública y mixta —bajo los ejes del Plan México y del Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, cuya ley aún se discute en el Congreso— contribuirán de forma relevante a cerrar las brechas de infraestructura y fomentar la capacidad productiva, augura.
Expone que el consumo privado continuará respaldado por el crecimiento sostenido de los salarios reales, el aumento del empleo asociado a la inversión y la base que brindan los Programas para el Bienestar.
Asimismo, prevé un desempeño favorable de las exportaciones, en un contexto en el que México mantiene una tasa arancelaria efectiva más favorable que la del resto de países competidores.
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Fuente: El Financiero