En México han comenzado a proliferar las llamadas “zonas de sacrificio”: territorios donde comunidades enteras conviven con enfermedades graves derivadas de la contaminación industrial, mientras las autoridades no garantizan la protección de sus derechos.
Así lo advirtió el relator especial de la ONU sobre sustancias tóxicas y derechos humanos, Marcos Orellana, tras concluir una visita oficial de 12 días al país, en la que puso especial atención en la situación ambiental de Yucatán.
¿Qué son las “zonas de sacrificio” y por qué preocupan a la ONU?
De acuerdo con el relator, las “zonas de sacrificio” son regiones donde la actividad industrial genera altos niveles de contaminación que impactan directamente en la salud de la población, provocando padecimientos como:
Cáncer.
Abortos espontáneos.
Enfermedades crónicas.
Orellana señaló que estos escenarios reflejan una falla estructural del Estado para proteger los derechos humanos frente a actividades económicas que priorizan la producción sobre el bienestar de las comunidades.
¿Qué está pasando con las granjas porcícolas en Yucatán?
Durante su visita, el especialista de la ONU alertó sobre el crecimiento “descontrolado” de más de 500 granjas porcícolas en Yucatán, muchas de ellas instaladas sin consulta previa a comunidades mayas y, en algunos casos, sin autorizaciones ambientales.
Estas instalaciones —algunas con capacidad de hasta 50 mil o incluso 100 mil cerdos— generan grandes volúmenes de desechos, incluyendo excretas y aguas residuales con presencia de hormonas y antibióticos.
¿Cómo impacta esta actividad al medio ambiente?
Uno de los principales focos de preocupación es la contaminación del manto acuífero, particularmente en la región del Anillo de Cenotes.
Debido a las características kársticas del suelo en Yucatán, el agua se encuentra a pocos metros de profundidad, lo que facilita que los contaminantes se filtren rápidamente.
Esta situación agrava el riesgo ambiental, ya que las descargas constantes de residuos terminan afectando cuerpos de agua y ecosistemas clave.
¿Qué riesgos existen para la salud y las comunidades mayas?
La ONU advirtió que esta problemática no solo representa un daño ambiental, sino también una violación a derechos fundamentales como el acceso al agua, a la salud y a un medio ambiente sano.
Además, se documentaron afectaciones a comunidades mayas, tanto por la falta de consulta en la instalación de estos proyectos como por los impactos directos en su entorno. Entre ellos, también destacan daños a la apicultura local, debido al uso de plaguicidas que afectan a las abejas.
¿Qué cuestiona la ONU al Estado mexicano?
A pesar de que México mantiene un papel activo en acuerdos ambientales internacionales, el relator señaló que existe una “distancia preocupante” entre ese liderazgo y la realidad interna.
Criticó la falta de regulación efectiva y la ausencia de medidas suficientes para prevenir daños ambientales y proteger a las comunidades.
Asimismo, hizo un llamado a fortalecer el marco legal, incluyendo la aprobación de leyes sobre sustancias químicas y plaguicidas altamente peligrosos, así como una mejor coordinación entre autoridades de salud y medio ambiente.
¿Qué sigue tras esta advertencia?
El relator de la ONU respaldó la lucha de las comunidades mayas de Yucatán frente a proyectos contaminantes y advirtió que la situación actual configura una crisis socioambiental que requiere atención urgente.
Las observaciones realizadas durante esta visita podrían marcar un punto de presión internacional para que México refuerce sus políticas ambientales y garantice la protección de los derechos humanos en territorios afectados por la contaminación.
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Fuente: Posta Yucatán