La reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de cerrar temporalmente su frontera a las importaciones de ganado mexicano, luego de detectarse un nuevo caso del gusano barrenador, vuelve a generar un impacto directo sobre el sector ganadero pues, de acuerdo con el ingeniero agrónomo Ricardo Ascencio Maldonado, esta nueva medida solo confirma que no hay una estrategia de control efectiva que frene la propagación de esta plaga.
“Todavía no hay una estrategia de control clara. No hay forma todavía de garantizar que no siga creciendo el problema del gusano barrenador. Es una mosca, tiene alas y no reconoce fronteras”, dijo.
Debido a los casos que se han presentado, el especialista consideró que los productores que exportan deben hacer pruebas más rigurosas que garanticen la sanidad del ganado no obstante, señaló que la presencia del parásito sigue generando preocupación entre productores yucatecos.
Tras el anuncio del cierre fronterizo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó la acción como una “decisión totalmente exagerada” por parte del gobierno estadounidense; no obstante, Ascencio Maldonado cuestionó la narrativa oficial sobre el supuesto control de la mosca del gusano barrenador, pues aseguró que la liberación de moscas estériles ha sido insuficiente para lograr una cobertura real.
“Mientras no se suelten suficientes moscas estériles para erradicar el parásito, no habrá un control. Hace unos años vendieron la planta de producción de moscas estériles. Grave error, lo de hoy es la consecuencia de hacer las cosas mal”, lamentó.
El experto advirtió que la entrada de plagas como esta no sólo pone en riesgo la salud del ganado, sino también su valor comercial, ya que, si el estatus sanitario del país se ve comprometido, México se vería obligado a buscar nuevos mercados, pero a precios más bajos, debido a las menores exigencias sanitarias de otros países.
Por último, el también productor de chile habanero, lamentó que los filtros de sanidad e higiene del estado hayan bajado de manera significativa, pues ahora los procesos son menos rigurosos, lo que ha ocasionado que lleguen productos que no cumplen con todos los estándares de calidad.
“Hace unos años en Yucatán teníamos un margen sanitario de envidia, es decir, no entraba nada. Ahora entra de todo”, concluyó.
Fuente: Novedades Yucatán