Los datos más recientes muestran que esa igualdad aún no se refleja completamente en la práctica, especialmente cuando se compara con el avance nacional.
De acuerdo con el Censo Nacional de Poderes Legislativos Estatales 2025 del Inegi, la región peninsular mantiene diferencias en la representación entre hombres y mujeres. En Yucatán, el 51.4% de las curules están ocupadas por hombres y el 48.6% por mujeres. En Quintana Roo, la proporción también favorece a los hombres con un 52%, frente al 48% de mujeres en un congreso de 25 integrantes. Campeche destaca ligeramente con una mayoría femenina del 51.4%, aunque apenas supera el umbral de equilibrio.
Este panorama contrasta con el promedio nacional, donde las mujeres ocupan el 54.3% de los escaños en los congresos estatales, y la mayoría de las entidades ya cuenta con legislaturas paritarias o con predominio femenino.
Más allá de las curules: dónde está el poder
Las cifras de integración legislativa cuentan solo una parte de la historia. Otro elemento clave es quién ocupa los cargos administrativos dentro de los congresos, desde donde se toman decisiones operativas, se manejan recursos y se define la agenda interna.
A nivel nacional, estos espacios continúan mayoritariamente en manos de hombres, quienes ocupan cerca del 62.9% de los puestos directivos, mientras que las mujeres representan alrededor del 36.5%. Esta tendencia se replica en el personal total de los congresos en la península: en Yucatán, el 58.7% del personal es masculino; en Quintana Roo, el 55.7%; y en Campeche, el 54.7%.
Esto sugiere que, conforme se desciende en la estructura institucional, la presencia masculina se vuelve más dominante.
Avances visibles, pendientes estructurales
Si bien existen avances importantes, aún persisten desafíos. En Yucatán, el Congreso amplió su número de diputaciones de 25 a 35 a partir de 2024, y en la legislatura actual una mujer ha encabezado la Mesa Directiva durante dos periodos consecutivos. También hay presencia femenina en el Poder Judicial y en el gabinete estatal, así como en gobiernos municipales.
En Mérida, la alcaldía está liderada por una mujer, y casi la mitad de los cargos relevantes en el ayuntamiento están ocupados por funcionarias. Asimismo, en las elecciones de 2024, 24 mujeres lograron ganar presidencias municipales en el estado.
No obstante, esa cifra representa apenas el 22.6% del total de los 106 municipios de Yucatán, lo que evidencia que el liderazgo femenino a nivel municipal sigue siendo limitado.
Un contraste con el contexto nacional
En México, la representación política de las mujeres ha crecido de manera significativa en los últimos años, impulsada por reformas como la de “Paridad en Todo” de 2019. Actualmente, tanto la Cámara de Diputados como el Senado mantienen una integración equilibrada entre hombres y mujeres.
En los congresos locales, la participación femenina también ha aumentado, superando ya la mitad de las curules a nivel nacional. Sin embargo, algunas entidades —entre ellas varias del sureste— aún no alcanzan ese nivel.
Aunque Yucatán ha incrementado el número de alcaldesas en comparación con décadas anteriores, el crecimiento sigue siendo moderado frente al total de municipios.
La paridad como punto de partida
Especialistas y autoridades electorales han señalado que la paridad no debe verse como una meta final, sino como un punto de partida. Cumplir con la equidad en candidaturas es solo el primer paso; el reto real está en garantizar que las mujeres también accedan a los espacios donde se toman decisiones clave.
Los datos del Inegi evidencian que, en la Península de Yucatán, el desafío no solo es lograr mayor representación en los congresos, sino también equilibrar el acceso a posiciones de liderazgo dentro de las instituciones.
El camino hacia una igualdad sustantiva aún requiere avances, particularmente en aquellos ámbitos donde el poder se ejerce de manera menos visible, pero igual de determinante.
Redacción: Yucatánalamano.