Esta versión del violentómetro, distinta a la enfocada tradicionalmente en mujeres, está diseñada para alertar sobre diferentes formas y grados de agresión que pueden afectar a niñas y niños. La escala se divide en tres niveles que describen la gravedad de las conductas violentas.
El primer nivel contempla señales tempranas de violencia, como gritos, insultos, amenazas, manipulación emocional y daños a pertenencias personales. También incluye alertas sobre riesgos en el entorno digital, como la interacción inapropiada de adultos en perfiles infantiles o conductas inadecuadas en cuentas de menores.
El segundo nivel agrupa conductas más agresivas, como tocamientos inapropiados, exposición a material no apto para la edad, agresiones físicas como jalones o golpes, y situaciones donde se induce al niño o niña a tomar fotografías íntimas que podrían ser usadas para chantaje o manipulación.
El tercer nivel, el más grave, señala actos de violencia extrema, incluyendo el intercambio explícito de contenido sexual, tocamientos directos en zonas genitales y encuentros sexuales no consentidos o bajo coerción física. En casos severos, se alerta sobre la posibilidad de violencia fatal si los menores no cumplen órdenes de sus agresores.
La Secretaría llamó a padres, tutores y comunidad a mantener un diálogo abierto con los niños para detectar cambios de conducta que puedan indicar abuso o maltrato. También recordó que existen vías oficiales para denunciar estos hechos, como el número de emergencia 911 y la línea 089 para reportes anónimos.
Quienes requieran asesoría pueden acudir a Semujeres o a la Fiscalía General del Estado (FGE), donde se brinda apoyo legal y acompañamiento a las víctimas.
Redacción: Yucatánalamano.