‘México quiere hacer al menos lo mínimo en términos de lucha antidroga’, opinó Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA.
La captura de uno de los hijos del antiguo jefe del cártel de Sinaloa, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán fue más un ‘guiño’ aislado a una estrategia de guerra contra el narcotráfico que el Gobierno abandonó que un indicio de que el presidente Andrés Manuel López Obrador cambió de opinión, según los expertos.
La detención de Ovidio Guzmán en Culiacán, el feudo del cártel, se cobró al menos 29 vidas: las de 10 efectivos del Ejército y las fuerzas de seguridad y 19 presuntos sicarios del grupo. Pero los analistas predicen que no tendrá ningún impacto en el flujo de droga hacia Estados Unidos.
Fue una exhibición de fuerza — con helicópteros armados, cientos de soldados y vehículos blindados — en el inicio de un posible proceso de extradición, más que un paso importante en los esfuerzos de las autoridades mexicanas para desmantelar una de las organizaciones delictivas más poderosas del país.
Quizás por casualidad, ocurrió a unos días de la visita de Joe Biden, la primera de un presidente estadounidense en casi una década.
Fuente: El Financiero