Autoridades de la Dirección de Pesca municipal informaron que la inversión realizada por los propietarios de barcos, así como los adelantos económicos entregados a los pescadores, representan un respiro financiero para quienes dependen de esta actividad.
Asimismo, señalaron que el movimiento no solo beneficia al sector pesquero, sino también al comercio local, debido a la compra de suministros necesarios para los viajes. Este proceso, conocido como avituallamiento, genera una importante derrama económica en negocios como tiendas, carnicerías, panaderías y tortillerías, los cuales registran ventas en volumen que se traducen en ingresos significativos y contribuyen a dinamizar la economía del puerto.
Trabajadores del mar, como José Figueroa, de Chicxulub Puerto, y José Escalante, originario de Progreso, expresaron su alivio tras haber superado el periodo de veda, el cual calificaron como complicado, especialmente en marzo, cuando también se suspendió la captura de langosta, afectando el sustento de numerosas familias.
Por su parte, Ana Pech Chacón, representante de la Unión de Armadores de Yucatán, subrayó la necesidad de diseñar estrategias que permitan enfrentar de mejor manera los periodos de inactividad pesquera en el estado.
Entre las alternativas, mencionó la exploración de nuevas especies, la posible reapertura de algunas pesquerías que han permanecido restringidas por largos periodos, así como el impulso a actividades de pesca alternativa.
Finalmente, indicó que si bien la reanudación de la captura de mero contribuirá a la recuperación de los puertos, este proceso será gradual, ya que los beneficios económicos dependerán en gran medida de los precios que alcance el producto en el mercado, los cuales se definirán hacia finales de abril.
Cabe recordar que, de acuerdo con la Carta Nacional Pesquera, el mero representa la segunda especie más relevante para la actividad pesquera en Yucatán, solo por debajo del pulpo.
Redacción: Yucatánalamano.