De acuerdo con estimaciones preliminares, se prevé la formación de alrededor de 13 sistemas con nombre. De estos, seis podrían alcanzar categoría de huracán y al menos dos evolucionar a huracanes mayores, cifras inferiores al promedio histórico.
Pese a este escenario, especialistas subrayan que una menor cantidad de ciclones no equivale a una temporada segura, especialmente para regiones vulnerables como la Península de Yucatán.
El pronóstico inicial fue elaborado por el equipo de investigación de la Universidad Estatal de Colorado, liderado por el meteorólogo Phil Klotzbach. Dichas proyecciones han sido retomadas por instancias locales como el Comité Institucional para la Atención de Fenómenos Meteorológicos Extremos de la UADY y el Comité Hidrometeorológico de Yucatán.
El papel de El Niño
Según el meteorólogo Juan Vázquez Montalvo, uno de los factores que explican esta previsión es la posible presencia del fenómeno de El Niño durante los meses de verano. Este patrón climático suele generar condiciones que dificultan el desarrollo de ciclones, como un aumento en el viento cortante.
A ello se añade que actualmente algunas áreas del Atlántico presentan temperaturas superficiales ligeramente por debajo de lo normal, lo que limita la energía disponible para la formación e intensificación de tormentas.
Un riesgo que no desaparece
Aun con estas condiciones, expertos advierten que el peligro persiste. En Yucatán, la experiencia ha demostrado que no se requiere una temporada muy activa para enfrentar impactos significativos: basta un solo ciclón con trayectoria directa.
Un ejemplo claro es el huracán Isidore en 2002, que afectó severamente la región en un año también marcado por la influencia de El Niño. Este antecedente se mantiene como referencia de cómo un periodo aparentemente tranquilo puede derivar en consecuencias importantes.
Lecciones recientes
El panorama proyectado contrasta con lo ocurrido en 2025, cuando la actividad ciclónica se mantuvo dentro e incluso por momentos por encima de lo esperado. Aunque no hubo impactos directos de gran intensidad en Yucatán, sí se registraron múltiples alertas.
Durante esa temporada, Protección Civil activó protocolos en distintas ocasiones debido a lluvias intensas, ondas tropicales y sistemas en desarrollo en el Caribe.
Tanto municipios costeros como del interior experimentaron inundaciones, vientos fuertes y afectaciones menores, lo que evidencia que incluso los efectos indirectos pueden generar complicaciones relevantes.
Con el inicio oficial de la temporada el 1 de junio, autoridades y especialistas reiteran la importancia de mantener medidas preventivas.
Los nombres asignados para este año —como Arthur, Bertha, Cristobal y Hanna— pueden parecer lejanos por ahora, pero en una región como Yucatán cada temporada implica una amenaza potencial. En materia de ciclones, la experiencia local es contundente: más que el número de sistemas, lo que realmente importa es cuántos impactan directamente.
Redacción: Yucatánalamano.