La entidad registra un crecimiento del 2.4%, lo que la coloca en la octava posición a nivel nacional. El sector primario sobresale especialmente, con un aumento del 22%, muy por encima del promedio nacional. A esto se suma un incremento superior al 20% en exportaciones, así como un alza del 47% en el valor comercial manejado por la Aduana de Progreso.
En el ámbito laboral, el estado se ubica como el segundo con mayor nivel de ocupación en el país. Además, los ingresos laborales han crecido 8.4% por encima del promedio nacional. Al cierre de 2025, Yucatán también destacó por registrar la menor inflación en alimentos a nivel nacional.
Ingresos que no alcanzan
Pese a estos indicadores positivos, la situación económica de muchos trabajadores no refleja esa mejora. Durante el primer trimestre de 2025, el ingreso mensual promedio fue de 7,370 pesos, una ligera disminución frente a los 7,490 pesos del trimestre previo.
Este nivel salarial resulta insuficiente, especialmente en Mérida, donde el costo de la vivienda ha aumentado considerablemente debido al auge inmobiliario y la llegada de nuevos residentes. Con ese ingreso, en muchos casos no es posible cubrir la renta de un departamento pequeño.
Datos del Inegi indican que, para el cuarto trimestre de 2025, el 37.2% de los trabajadores se encontraba en condiciones laborales críticas, es decir, con ingresos bajos o empleos precarios. Esta cifra representa un deterioro frente al 35.4% registrado en 2024.
La informalidad continúa siendo un componente importante del mercado laboral. Entre las ocupaciones más comunes se encuentran empleados de ventas, trabajadores domésticos y comerciantes en pequeños establecimientos, actividades que suelen caracterizarse por bajos salarios, escasas prestaciones y poca estabilidad.
Un crecimiento desigual
El desarrollo económico del estado no se distribuye de manera homogénea. La mayor parte de las exportaciones se concentra en Mérida, que en 2024 superó los mil millones de dólares en ventas internacionales. En contraste, municipios como Umán, Progreso y Kanasín registran cifras significativamente menores. Otras regiones, especialmente zonas rurales y comunidades del sur y oriente del estado, quedan prácticamente fuera de este dinamismo.
Actualmente, la cartera de inversión privada gestionada por la Secretaría de Economía y Trabajo supera los 111 mil millones de pesos. Entre los proyectos destacan la expansión del Puerto de Altura, la instalación de nuevas empresas internacionales, el crecimiento del sector avícola y el desarrollo de energías limpias.
Sin embargo, aún existe incertidumbre sobre la calidad de los empleos que estos proyectos generarán, particularmente en términos de salarios y prestaciones suficientes para cubrir el costo de vida en la Mérida actual.
El reto de la desigualdad
El gobernador Joaquín Díaz Mena ha reconocido la necesidad de atender la desigualdad económica, señalando que uno de los objetivos centrales es lograr una prosperidad más equitativa en el estado.
Si bien el crecimiento económico es evidente, el desafío principal radica en lograr que sus beneficios lleguen a una mayor proporción de la población.
Yucatán avanza en indicadores macroeconómicos, pero ese progreso aún no se traduce en bienestar generalizado. La brecha entre crecimiento y calidad de vida sigue siendo una tarea pendiente.
Redacción: Yucatánalamano.