“Gracias al creador, Yucatán es un epicentro de la paz por la enorme cantidad de sitios sagrados que posee y donde se puede crecer espiritualmente, curar las penas y pedir luz, iluminación y transformación para todos sus habitantes”, aseguró Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz.
Ella fue ponente invitada de la Conferencia Internacional de Paz que, bajo el título “Construyendo paz y justicia en comunidad”, organizan de manera conjunta en la entidad The World House Forum y la Universidad Autónoma de Yucatán.
El evento, que inició anteayer y finaliza hoy, reúne a destacadas figuras del ámbito de la paz y la cultura, quienes mediante diversas ponencias dirigidas a la comunidad universitaria, tiende puentes de comunicación y entendimiento con miras a fomentar una cultura de la paz y la armonía.
Realizada en el salón Martin Luther King Jr., habilitado en las salas 5 y 6 del salón Chichén Itzá del Centro de Convenciones Siglo XXI, la ponencia de Rigoberta Menchú llevó por título “La juventud y su papel como constructores de la Paz”.
La activista fue enfática en varios conceptos destinados a forjar un espíritu de armonía y concordia como la base que hace posible la construcción de la paz y al respecto, disertó en torno a varios conceptos.
“La vida es la madre tierra; árboles, selvas, ríos, mares, incluso el sol, la luna y el cosmos están íntimamente relacionados, y la presencia del hombre es una pieza más en la inmensidad del todo, pero cuando éste altera el orden de las cosas es normal que existan consecuencias”, dijo.
“Lo espiritual se torna esencial, esa búsqueda del por qué de las cosas hace necesario interiorizarnos y buscar respuestas y los lugares sagrados son espacios de mucha energía que nos permiten tener luz, iluminación y transformación”, explicó.
“Los jóvenes del presente son la generación del mañana, los que habrán de buscar las formas de construir la paz, la armonía y el crecimiento sin destruir el entorno.
“En esta tarea todos tenemos una misión, a algunos les toca hacer mucho, a otros menos, pero todos tenemos que trabajar en armonía para alcanzar la paz”, enfatizó.
“Participen, propongan, no se queden como espectadores, intégrense a todo esfuerzo por construir la paz aunque sea por curiosidad, la curiosidad puede ser el primer paso hacia algo grande”, subrayó.
“Sean de mentes flexibles, nunca den por hecho que todo está hecho, hay que trabajar siempre para valorar y dignificar”, añadió.
“Sean coherentes, sean constructores de paz, que sus palabras vayan siempre acorde con lo que hacen, sean integrados pero sobre todo dialoguen, pensar diferente no nos hace enemigos, la pluralidad construye y el respeto a las ideas es un primer paso al construir entre todos una sociedad más justa”.
Finalizada la conferencia “La juventud y su papel como constructores de la Paz”, ella y el rector de la Uady, Carlos Alberto Estrada Pinto, suscribieron un acuerdo por medio del cual la máxima casa de estudios y la fundación Rigoberta Menchú se comprometen a colaborar en diversos proyectos humanistas y culturales.
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Fuente: Diario de Yucatán