Los sitios mayas de la entidad registran tarifas que superan ampliamente a las de otros destinos emblemáticos de México, resultado de una serie de ajustes acumulados tanto a nivel estatal como federal durante los últimos diez años.
Lo que en años anteriores era una tendencia incipiente hoy se refleja de forma contundente en los precios vigentes, los cuales muestran un crecimiento sostenido si se comparan con los montos que se cobraban a mediados de la década pasada, colocando a Yucatán muy por encima de zonas como Teotihuacán o Tulum.
Sitios mayas con los precios más elevados
Chichén Itzá, uno de los principales referentes culturales del país y Patrimonio Mundial, mantiene en 2026 el liderazgo en costos de acceso. El precio total para turistas extranjeros asciende a 676 pesos, resultado de la suma de la cuota federal del INAH y el derecho estatal aplicado en Yucatán. Esta cifra representa un nuevo ajuste respecto a 2025 y reafirma su posición como la zona arqueológica más costosa del país para este segmento. En el caso de los visitantes nacionales, el ingreso tiene un costo de 303 pesos, mientras que los residentes del estado únicamente cubren la cuota federal.
Una dinámica similar se observa en otros sitios relevantes. En Uxmal, el acceso para extranjeros alcanza los 586 pesos, con un incremento anual comparable al de Chichén Itzá, mientras que los visitantes mexicanos pagan 269 pesos. En tanto, Kabah, Sayil y Labná también registran aumentos, con tarifas internacionales que se ubican en un rango aproximado de entre 530 y 620 pesos.
Ek Balam, ubicado en el municipio de Temozón, destaca por presentar el costo más alto entre las zonas arqueológicas del estado. En este sitio, el acceso para extranjeros alcanza los 691 pesos, superando incluso a Chichén Itzá. Los visitantes nacionales pagan 237 pesos y, al igual que en otros espacios, los habitantes de Yucatán están exentos del cobro estatal.
Una década de ajustes acumulados
Aunque no existe un registro público único que documente de manera continua las tarifas año por año, la revisión de notas periodísticas y datos turísticos permite identificar una tendencia clara. Hacia 2015, el acceso para extranjeros a sitios como Chichén Itzá o Uxmal se situaba generalmente entre los 400 y 500 pesos. Desde entonces, los incrementos han sido casi constantes, impulsados por ajustes del INAH y por cuotas estatales destinadas a servicios e infraestructura.
Para 2025, los precios ya se encontraban en un rango cercano a los 600 o 650 pesos, y en 2026 varias zonas superan los 670 e incluso los 690 pesos. En términos nominales, esto implica aumentos acumulados de entre 35 y 70 por ciento en una década, sin considerar variables económicas como inflación o tipo de cambio.
El contraste con otras regiones del país es notable. Teotihuacán mantiene una tarifa general de 210 pesos para extranjeros, mientras que Tulum cobra una cantidad similar, con incrementos más moderados asociados principalmente a ajustes federales.
Exenciones vigentes y acceso social
A pesar del encarecimiento, continúan vigentes diversos esquemas de gratuidad. Adultos mayores, menores de 13 años, jubilados, pensionados, personas con discapacidad, docentes, estudiantes e investigadores acreditados pueden ingresar sin costo a las zonas arqueológicas del país. Además, todos los residentes en México tienen acceso gratuito los domingos. En Yucatán, también se conserva la exención para habitantes de comunidades mayas cercanas a los sitios, previa acreditación.
Impacto turístico y debate abierto
De acuerdo con autoridades culturales, los ajustes buscan fortalecer la conservación, el mantenimiento y la atención a los visitantes en zonas de alta afluencia. No obstante, el incremento en los costos también modifica la experiencia turística: para un visitante extranjero, recorrer varios sitios arqueológicos en un mismo viaje implica un gasto considerable únicamente en entradas.
Por ejemplo, visitar Chichén Itzá, Uxmal y Ek Balam puede representar un desembolso superior a los 1,900 pesos, sin incluir transporte, guías o servicios complementarios.
Así, Yucatán no solo reafirma su relevancia como uno de los principales centros del legado maya, sino que también se coloca en el centro de la discusión nacional sobre el equilibrio entre conservación patrimonial, recaudación y acceso público a la cultura.
Redacción: Yucatánalamano.