Para 2026, el estado figura entre los tres con mayor número de fraudes turísticos en línea en México, de acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Turística. Su presidenta, Rosa Isela García Pantoja, informó que durante el primer cuatrimestre del año este tipo de engaños aumentó entre 20% y 30% en comparación con el mismo periodo anterior.
El dato contrasta con el desempeño del sector. En los primeros meses de 2026 se registró una reactivación moderada: crecieron las reservaciones y se mantuvo el interés por destinos culturales y naturales. Sin embargo, ese repunte también abrió espacio a esquemas fraudulentos que aprovechan la alta demanda.
El mecanismo del fraude
Uno de los métodos más comunes es el llamado “montaviaje”. Consiste en crear perfiles falsos en redes sociales o aplicaciones de mensajería que simulan ser agencias formales. Usan logotipos bien diseñados, reseñas inventadas y nombres similares a empresas reales para generar confianza.
A partir de ahí, ofrecen paquetes a precios inusualmente bajos hacia destinos populares como Cancún, la Riviera Maya o incluso viajes internacionales. Cuando el usuario muestra interés, aparece la presión: promociones con tiempo limitado o supuestos últimos lugares disponibles.
El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia ha documentado que más de la mitad de estas operaciones se realizan exclusivamente en línea. En la mayoría de los casos, las víctimas buscan ayuda cuando ya realizaron el pago. Las pérdidas económicas pueden variar considerablemente, desde miles hasta millones de pesos.
El pago suele hacerse mediante transferencias a cuentas personales o depósitos sin respaldo fiscal. Después de recibir el dinero, los responsables desaparecen: eliminan sus perfiles y cortan toda comunicación.
Un caso emblemático
Entre los casos más señalados en Yucatán se encuentra Operadora Lasen S.A. de C.V., que ofrecía viajes internacionales a destinos como Europa y Medio Oriente. Diversas personas denunciaron haber realizado pagos sin recibir el servicio prometido.
El abogado Pablo Jesús Martínez Salazar explicó que el patrón incluía pagos iniciales, cargos adicionales y constantes cambios en las fechas, hasta que la comunicación se interrumpía. Entre los afectados hay familias de distintas ciudades del país, algunas de las cuales hicieron sacrificios económicos importantes para costear los viajes.
También se han señalado irregularidades en la atención institucional. Algunas víctimas aseguran que, tras acudir a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), firmaron acuerdos de reembolso que no se concretaron, lo que habría limitado su capacidad de continuar con acciones legales.
Un problema mayor de lo que reflejan los datos
La AMIT ha impulsado propuestas para tipificar el fraude turístico como delito específico. Según sus estimaciones, las pérdidas económicas alcanzaron cientos de millones de pesos en años recientes. No obstante, existe una limitante importante: muchos casos no se registran oficialmente.
La falta de estadísticas detalladas por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y la ausencia de coordinación efectiva entre autoridades dificultan dimensionar el problema. Además, un número considerable de víctimas opta por no denunciar debido al tiempo y costo que implica el proceso.
Acciones oficiales y retos pendientes
La Secretaría de Fomento Turístico, encabezada por Darío Flota Ocampo, ha promovido campañas de prevención en conjunto con autoridades federales. Entre las recomendaciones destacan verificar la autenticidad de las agencias, consultar registros oficiales y evitar métodos de pago inseguros.
Sin embargo, especialistas coinciden en que estas medidas resultan insuficientes si no se acompañan de cambios legales y mayor coordinación institucional. La propuesta de reforma continúa en análisis legislativo.
Quiénes son las víctimas
Lejos de la idea de que solo personas inexpertas caen en estos engaños, los casos documentados muestran perfiles diversos: profesionistas, jubilados y familias que ahorraron durante años. A nivel nacional, una proporción significativa corresponde a mujeres adultas.
La sofisticación de estos esquemas —que incluyen sitios web falsos, contratos elaborados y confirmaciones simuladas— ha elevado el nivel de engaño, haciendo más difícil detectar el fraude a simple vista.
Redacción: Yucatánalamano.