Por Luis Carmona.
Ante todo pronóstico, y con un retraso inicial debido a condiciones atmosféricas, el partido de México contra Inglaterra por un boleto a los cuartos de final finalmente dio inicio en un Estadio Ciudad de México completamente lleno de aficionados que soñaban con una noche histórica.
Sin embargo, el inicio fue un duro golpe para el equipo dirigido por Javier Aguirre. Inglaterra aprovechó dos desatenciones defensivas y, en apenas un par de minutos, Jude Bellingham marcó un doblete que puso contra las cuerdas al conjunto mexicano. Cuando parecía que el panorama se complicaba por completo, Julián Quiñones apareció antes del descanso para descontar y devolver la esperanza a la afición con el 2-1.
En la segunda mitad, el encuentro cambió de rumbo cuando Inglaterra se quedó con diez futbolistas tras la expulsión de Jarell Quansah. No obstante, los ingleses ampliaron nuevamente la ventaja gracias a un penal convertido por Harry Kane, colocando el 3-1 en el marcador. México volvió a responder con carácter y Raúl Jiménez también anotó desde los once pasos para acercar al Tricolor 3-2.
Con el impulso de su gente, México se lanzó al ataque durante los minutos finales, generando peligro constante sobre la portería defendida por Jordan Pickford. A pesar del esfuerzo, la entrega y la insistencia, el gol del empate nunca llegó y el silbatazo final decretó el fin del sueño mundialista.
La eliminación pone punto final a una destacada participación de México, que llegó invicto a los octavos de final, sin recibir goles en sus primeros cuatro encuentros y dejando una imagen competitiva frente a una de las selecciones favoritas para conquistar el título. Inglaterra, por su parte, avanzó a los cuartos de final, donde enfrentará a Noruega.