De acuerdo con autoridades estatales, este tipo de fraude ha mostrado un repunte constante, especialmente en temporadas de alta afluencia como Semana Santa. Estimaciones del sector indican que los casos han aumentado entre un 20 y un 30 por ciento, impulsados principalmente por el uso de redes sociales y aplicaciones de mensajería, donde se difunden ofertas engañosas con facilidad.
El mecanismo suele ser similar: promociones atractivas con precios muy por debajo del mercado, supuestas urgencias para concretar la compra y solicitudes de pagos anticipados. Tras recibir el dinero, los supuestos proveedores desaparecen o el servicio nunca se concreta. A nivel nacional, este tipo de engaños —conocidos como “montaviajes”— concentra una alta proporción de las denuncias vinculadas al sector turístico.
Quejas frecuentes en servicios contratados en línea
Aunque en el estado no existe un registro público específico sobre este delito, autoridades federales han identificado que los servicios turísticos adquiridos por internet figuran entre las principales causas de inconformidad de los consumidores. Entre los problemas más reportados destacan incumplimientos, dificultades para obtener reembolsos y cobros no reconocidos.
Durante temporadas vacacionales, se refuerzan los operativos de atención en puntos clave, como el aeropuerto de Mérida, con el objetivo de brindar asesoría y canalizar denuncias de manera inmediata, lo que refleja la recurrencia de estos casos en momentos de mayor flujo turístico.
Buscan cerrar vacíos legales
Autoridades estatales han reconocido que la regulación actual resulta insuficiente para atender el fenómeno a nivel local, ya que muchos casos deben canalizarse a instancias federales, lo que retrasa la respuesta.
Ante ello, se analiza una reforma que permita actualizar el marco legal, establecer sanciones más estrictas y mejorar los mecanismos de prevención. Entre los puntos que se discuten está una mayor supervisión de operadores turísticos y plataformas digitales, así como considerar este tipo de fraude como un delito con agravantes por su impacto en la actividad turística.
Un desafío ligado al crecimiento digital
El avance de las plataformas digitales ha facilitado la contratación de viajes de forma rápida, pero también ha abierto espacio para esquemas fraudulentos que operan sin presencia física y cambian de identidad con facilidad.
Por ello, autoridades y especialistas recomiendan a los usuarios tomar precauciones básicas: verificar la autenticidad de las agencias, evitar transferencias a cuentas personales, confirmar directamente con hoteles o proveedores y desconfiar de promociones poco creíbles.
En un estado donde el turismo es uno de los principales motores económicos, contener estas prácticas se vuelve fundamental. Más allá de las pérdidas individuales, el reto consiste en mantener la confianza de los visitantes y proteger la reputación del destino.
Redacción: Yucatánalamano.